«Rogue One: rojo pasión por la “guerra de las galaxias”».

22/12/2016  Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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«Rogue One rescata lo que en mis recuerdos de adolescencia conservaba de la trilogía original de películas de “La guerra de las galaxias”».

Las dos “guerras” de las galaxias

Cuando aún era un jovenzuelo oía hablar de las películas de La guerra de las galaxias. A esa trilogía de películas (que, por aquel entonces, eran los episodios IVV y VI) se la conocía popularmente como la: “guerra de las galaxias”, así, en castellano. No fue hasta que se estrenaron los siguientes episodios (los “repudiados” III y III) que no se empezó a hablar a nivel social de la franquicia Star Wars (ahora ya, en inglés) como tal. ¿Y por qué digo esto? Por varias razones, la principal porque Rogue One: una historia de Star Wars, dirigida magistralmente por Gareth Edwards, rescata lo que en mis recuerdos de adolescencia conservaba de aquella antigua trilogía original de películas de La guerra de las galaxias. Y, en segundo lugar, por el hincapié en que Edwards hace del vocablo “guerra” en esta inolvidable película. Así pues, permítame el lector que me refiera a esta brillante cinta como “guerra de las galaxias” en lugar de “Star Wars”; espero que ahora tras lo expuesto, se note la dicotomía.

Tras la enorme decepción que tuve al ver el Episodio VII: El despertar de la Fuerza (la que dirigió torpemente J.J.Abrams el año pasado), ver Rogue One creo que ha sido una de las grandes experiencias de mi vida como espectador de cine… Cualquiera que lea esto podrá pensar que soy un exagerado, pero lo cierto es que Rogue One está al nivel de la “guerra de las galaxias” original.

«Parece ser que (hablando en argot galáctico), el joven “padawan” (Edwards) ha superado al viejo maestro (Lucas) y nos ha dejado quizá el episodio más vibrante de toda la saga desde El imperio contraataca (1980, Irwin Kershner)».

Las tropas imperiales terrestres defienden su base en el exótico planeta Scarif: esta es, sin duda, la secuencia más épica del filme de Edwards.

Me sabe mal decir esto porque creo que pocas personas entendieron que Lucas pretendió innovar dentro de su propio universo con las “malditas” precuelas pero, a tenor de lo visto en el VII, queda patente que tampoco fueron tan malas como muchos han dicho sobre ellas, aunque Rogue One las supera con creces. Parece ser que (hablando en argot galáctico) el joven “padawan” (Edwards) ha superado al viejo maestro (Lucas) y nos ha dejado quizá el episodio más vibrante de toda la saga desde El imperio contraataca (1980, Irwin Kershner). Las secuencias memorables aquí se cuentan por doquier: el asalto rebelde en las calles del poblado de Jedha, la escaramuza aérea en el lluvioso planeta Eadu antes del fusilamiento de los técnicos de la estrella de la muerte, la épica batalla espacial y terrestre de Scarif (¡oh, dios mío!: ¡del nivel de Endor vista en El retorno del Jedi dirigida por Richard Marquand en el año 1983!, ¡hace ya ni más ni menos que 33 años!) mientras que en El despertar de la Fuerza no recuerdo ni una sola escena de ese estilo tan épico… La historia viene firmada por el amplio conocedor de la saga galáctica John Knoll que, además de ser el máximo responsable de los efectos especiales del filme, ha escrito junto a Gary Whitta una historia impresionante guionizada por Chris Weitz y Tony Gilroy. Poco se pensaba Knoll cuando tímidamente presentó el borrador de Rogue One a la ejecutiva de Lucasfilm que se convertiría en la gran película que es ahora…

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John Knoll ha sido el genio de la historia y de los efectos especiales de Rogue One, ¡menuda responsabilidad! Realmente, lo ha bordado en ambos campos.

Los productores y el director de la película han pretendido darle una clara entonación bélica a esta nueva historia que se circunscribe entre los episodios III y IV, es decir, entre La venganza de los Sith (III), la trilogía de precuelas, y Una nueva esperanza (IV), la trilogía original, enlazándolas a la perfección.

Alma de metal: K-2SO

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Una de las grandes creaciones de este nuevo episodio derivado del universo de La guerra de las galaxias es, sin duda, K-2SO. Este es un robot imperial reprogramado por la Alianza Rebelde para infiltrarse en las tropas imperiales y, así, sustraerles información vital para sus  planes de sabotaje. El rol que desempeña el robot durante el filme es ese típico perfil cómico hollywoodiense a lo Danny DeVito o Joe Pesci, pero con alma de metal. Alan Tudyk (experto actor de doblaje mayormente para cine de animación y para videojuegos) se oculta tras los cables de este simpático y entrañable personaje que dejará huella en el universo “de las galaxias…” emulando al dorado y flemático C-3PO que interpretó el afable Anthony Daniels a lo largo de la saga y que, por cierto, también hace una breve aparición a modo de “cameo” en Rogue One.

Al fan, fan y al Gareth, Edwards

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Gareth Edwards, vestido de stormtrooper en el set de Rogue One, se reconoce a si mismo como un fan acérrimo de la saga.

Aunque, sin duda, el mayor acierto de la película es haber contratado a Gareth Edwards para hacerse cargo de la dirección del filme. Este tío se ha declarado como un fan acérrimo del universo creado por George Lucas, confesando que se ponía siempre las películas de la trilogía original de La guerra de las galaxias mientras desayunaba antes de ir al colegio. La propia productora de Lucasfilm, la veterana Kathleen Kennedy, ha declarado en relación a Gareth Edwards lo siguiente: «Lo bueno de Gareth, y lo bueno de los realizadores con los que estamos trabajando, es que todos son fans. Todos tienen una profunda conexión emocional con Star Wars. Eso es algo realmente importante cuando buscamos personas que vayan a dirigir estas películas. Estamos buscando cuidadores, personas que se preocupan y aceptan la responsabilidad de participar en la franquicia» algo que me parece cojonudo que hayan hecho, siempre respetando al padre original de la criatura, es decir, a George Lucas. Así que, ¿qué mejor solución que usar a alguien que siente verdadera pasión por esta increíble space opera? Edwards ha dicho que Lucas la ha visto y, ¡que le ha gustado! Cosa que no sucedió con el episodio dirigido por J.J. Abrams del que dijo que era demasiado «revival». Elegante eufemismo, di que sí, George…

«Gareth Edwards se ha declarado como un fan acérrimo del universo creado por George Lucas, ¿qué mejor solución que usar a alguien que siente verdadera pasión por esta increíble space opera

Ahora tan solo espero que el siguiente spin-off, que se centrará en seguir las aventuras del personaje de Han Solo, cuyo estreno se prevé para 2018, esté al nivel de esta maravillosa y sublime Rogue One.

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«Star Wars VII: el despertar descafeinado».

15/03/2016  Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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«J.J. Abrams ha decidido hacer una peli para contentar a todos los públicos sin poner demasiado interés en el plano narrativo… Star Wars: El despertar de la fuerza no aporta nada nuevo a la saga, nada que no se haya visto en episodios precedentes.»

Se veía venir… La adquisición de Lucasfilm por parte de los estudios Disney en 2012 auguraba que la nueva trilogía de nuestra querida Guerra de las galaxias estuviera destinada excesivamente a un público infantil. Y así ha sido en parte. Pero lo peor de la nueva peli que sigue la historia principal de Star Wars no ha sido eso… Lo peor ha sido que El despertar de la fuerza no aporta nada nuevo a la saga, nada que no se haya visto en episodios precedentes. Y es que el “bueno” del J.J. (Abrams) ha decidido hacer una peli para contentar a todos los públicos sin poner demasiado interés en el plano narrativo. Volvemos a tener un droide con información esencial para resolver el final (BB-8 reeemplaza a R2-D2 en este aspecto). Volvemos a tener un “pseudo-imperio” (la Primera Orden) liderado por un villano emmascarado (Kylo Ren suple a Darth Vader con “muchísisisisimo” menos carisma). Volvemos a tener una heroína solitaria en un planeta desértico (Rey actúa en el planeta Jakku al estilo de Luke en Tatooine). Volvemos a tener una especie de Estrella de la Muerte (la base Starkiller) destruyendo planetas a tutiplén por la galaxia… El líder Snoke es una copia del emperador Palpatine… La sabia abuelita alien Maz es como el anciano maestro Yoda… Y así tantas otras cosas…

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«A George Lucas no le ha gustado el último giro de tuerca de su propia historia y ha comparado a los estudios Disney con “tratantes de blancas”.»

Y es que ni al mismo George Lucas, padre de la saga original, le ha gustado el último giro de tuerca de su propia historia escrita por el ya versado en materia galáctica Lawrence Kasdan, Michael Arndt y el propio J.J. Abrams como guionistas del descafeinado Episodio VII. Lucas decidió apearse del “tren galáctico” por las duras críticas que recibió tras haber dirigido los Episodios I, II y III. Por ello, decidió que las nuevas películas de Star Wars debían realizarlas nuevos realizadores con nuevas visiones sobre la historia. Pero parece que George Lucas juega un poco a tirar la piedra y esconder la mano, ya que al cineasta le ha desagradado profundamente el look ‘retro’ del filme y ha desdeñado duramente contra la producción de los estudios Disney comparándolos con “tratantes de blancas”. Lucas admite que su vinculación por Star Wars aún sigue y seguirá siendo muy fuerte, por eso creo que tampoco le van a entusiasmar demasiado los futuros Episodios VIII y IX, ya en producción.

En una cosa Lucas tiene razón: la historia del Episodio VII es una “mierda”. Aunque no lo expresara con tales palabras, se intuye en sus declaraciones: «Les presenté un tratamiento para estos nuevos episodios a los de Disney que ignoraron diciéndome que querían hacer sus propias películas de Star Wars para los fans. Yo les dije que ok. Visto el resultado, no me gusta… Yo sabía la historia de la próxima trilogía y Disney simplemente no la tuvo en consideración…», cuenta Lucas en la entrevista de una hora con el reputado periodista Charlie Rose. En otro momento del tête à tête, Lucas explica cómo la tecnología digital ha matado a las historias en el cine, cosa que, en parte, él ya hizo con la segunda saga (la que comprendía los Episodios I, II y III): el Episodio II, el de los clones, es el más digitalizado y “photoshopeado” de toda la saga entera y fue perpetrado por Lucas. Por eso, no se entiende cómo Abrams, que dijo que en este habrían más maquetas como las de antaño, también haya tirado por el “uso y abuso del digital”. Otros fallos graves que tiene la nueva película de Star Wars es el poco o nulo clímax en las escenas de batalla, incoherencias en la historia (¿por qué no abraza Leia a Chewbacca, después de todas las aventuras que han vivido juntos, y en cambio abraza a Rey que no ha visto en su put* vida…?),  gadgets que contradicen toda lógica (¿por qué demonios Kylo Ren luce durante toda la peli esa máscara si, como dice Han Solo, no la necesita…?), una partitura sin ningún tema nuevo “al uso”: desconcierta enormemente cómo John Williams, cercano ya a los noventa años, no haya compuesto ningún tema emblemático para la nueva saga (como hizo, lógicamente, en la trilogía original con “The Imperial March” o en la segunda trilogía con “Duel of The Fates”…).

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«Ni las apariciones de los ya conocidos Han Solo, Chewbacca, Leia Organa, C-3PO y R2-D2 salvan con sus chistes la enlatada función.»

A mi juicio, El despertar de la fuerza es uno de los episodios más flojos de toda la saga de películas de Star Wars que ni salvan las apariciones de los ya conocidos Han Solo, Chewbacca o Leia Organa. Abrams tenía mil maneras diferentes de continuar con la historia: una anarquía interplanetaria, por ejemplo, o bien una ascensión ilegal al poder de la organización criminal Sol Negro (formada por el clan de los Hutts y demás criminales) planteada en algunos cómics, pero J.J. y su cohorte de guionistas optan por resurgir a una especie de “imperio” con su consecuente “resistencia”… Kylo, la versión descafeinada de Vader, es como un “cosplayer” portando su máscara durante casi toda la película y que solo se quita para asesinar a su padre… ¿Por qué? ¿Acaso tiene complejo de Edipo…? ¿Tenía que suceder de nuevo en una pasarela como la mítica escena de El imperio contraataca, la de «Yo soy tu padre»?. Venga, por favor, que algunos ya lo hemos visto antes… Es que ni tan siquiera C-3PO, que ya nos explicarán por qué ahora va de rojo, ni R2-D2 salvan con sus chistes la enlatada función. Por lo menos Lucas, a quien crucificaron por los tres primeros episodios, demostró entonces tener más inventiva al expandir un universo que él conoce a la perfección. Disney ahora, simplemente, no se lo ha dejado hacer.