«Los últimos Jedi», los últimos serán los primeros: Rian Johnson será el mesías de la nueva “Era Star Wars”.

28/12/2017  Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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Hubiese preferido hacer una entrada sobre cualquier otra temática ya que llevo demasiadas seguidas relacionadas con el cine, pero ¿quién se lee este WordPress a parte de mi? Así pues, prefiero publicar la entrada sobre Star Wars. Episodio VIII: Los últimos Jedi antes de que caduque (que ya sabemos que, hoy en día, las pelis son más volátiles que los mensajes de Snapchat…)

Mucho mejor que el ‘penúltimo’ episodio

En 2016, J. J. Abrams inició lo que hoy ya todo el mundo conocemos como la secuela “oficial” de la trilogía de Star Wars con el estreno del Episodio VII: El despertar de la Fuerza, un episodio duramente criticado por los fans (y hasta por el propio Lucas) y que, personalmente, no me gustó nada. Fue un fiasco básicamente porque el “bueno” de J. J. se dedicó a “plagiar” por completo la trilogía original (la de los episodios IV, V y VI) y la gente, que generalmente no es tonta, lo supo ver al momento. La segunda película de la ‘Era Disney’, el spin-off titulado Rogue One: una historia de Star Wars, sin embargo, fue una obra maestra firmada por el joven director Gareth Edwards. Diría, sin dudarlo demasiado, que Los últimos Jedi se sitúa artísticamente enmedio de ambas películas: no tiene ni mucho menos la calidad de Rogue One, aunque es mucho, muchísimo mejor que el ‘penúltimo’ episodio (VII) de la gran saga de los Skywalker.

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Los últimos Jedi no tiene ni mucho menos la calidad de Rogue One, aunque es mucho, muchísimo mejor que el ‘penúltimo’ episodio (VII) de la gran saga de los Skywalker.

Un episodio que necesita “tiempo”

La sensación que me invadió cuando acabé de ver por primera vez este nuevo episodio fue: “¡Dios, es tremendamente largo!”. Eso, en un estadio inicial, lo llegué a interpretar como algo malo. Pero nada de eso. El Episodio VIII es largo porque tiene que serlo. La historia que cuenta Rian Johnson es así: pausada en algunos momentos, barroca y recargada en otros, porque así tiene que serlo. Además, es el episodio de La guerra de las galaxias que quizás más batallas contiene por “fotograma cuadrado” de toda la saga. Al principio tenemos una épica batalla espacial cercana al planeta D’Qar; luego volvemos a tener una emboscada espacial de la Primera Orden contra la Resistencia; mientras vemos la historia de Rey y Luke y de su peculiar entrenamiento, la Resistencia vuelve a “asestar” un gran golpe contra la Primera Orden (que no desvelaremos porque, sinceramente, es lo mejor de la película). Entonces, la menguada Resistencia logra llegar hasta el recóndito planeta Crait donde acaece una gran batalla terrestre y aérea… Es, a lo sumo, un festival de explosiones sin parangón dentro de lo que hasta ahora conocemos de la mitología Star Wars, algo que, si bien al principio puede emborracharnos un poco, en un segundo visionado del filme (que, por cierto, ya lo he hecho) el ritmo se asenta de una manera impecable. No obstante, este episodio va a necesitar de más tiempo para consolidarse dentro del propio universo de la saga y, para cuando lo haga, estoy seguro que se eregirá como uno de los mejores.

Este episodio es, a lo sumo, un festival de explosiones sin parangón que, si bien al principio puede emborracharnos un poco, en un segundo visionado del filme el ritmo se asenta de una manera impecable.

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Luke Skywalker (Mark Hamill) y Rey (Daisy Ridley), maestro y aprendiz en esta nueva parte de la tercera trilogía de una galaxia muy lejana.

Apuesta triple por Rian Johnson

Disney apuesta fuerte por Rian Johnson, un director que ha sabido imprimirle el tono y el humor adecuado que esta nueva trilogía de Star Wars requería. Por un lado, Johnson ha sabido rescatar el humor que estaba presente en la primera trilogía (IV, V y VI), carente en la segunda (I, II y III), combinándolo sábiamente con elementos al más puro estilo ‘starwars’ (no me he equivocado al escribir la última palabra…) Elementos puramente ‘starwars’ en el episodio VIII los encontramos a puñados, por ejemplo, en los nuevos planetas como Canto Bight, una especie de casino espacial que nunca antes habíamos visto en este universo. Asimismo, los encontramos también en personajes ambivalentes al más puro estilo de Lando Calrissian como DJ (un Benicio del Toro algo “tartaja”), y así hasta varios cientos más. Pero, ¿qué ha dicho sobre todo esto el creador original de la saga Star Wars? Pues a maese George Lucas ¡le ha gustado! A diferencia del anterior episodio VII del que dijo ser “demasiado revival”, Lucas ha declarado en referencia al VIII “estar bellamente hecho”. No sabemos si estas declaraciones le han dado el mérito a Rian Johnson para escribir y dirigir la trilogía de la nueva “Era Star Wars en un futuro muy cercano, pero lo cierto es que ¡tenemos Rian y Star Wars para rato!

A diferencia del anterior episodio VII del que dijo ser “demasiado revival“, a George Lucas le ha gustado el episodio VIII el cual ha declarado “estar bellamente hecho”, mérito que le ha dado a Rian Johnson para escribir y dirigir próximamente una nueva trilogía de Star Wars.

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Rian Johnson (a la derecha) dirige en una toma a Joonas Suotamo (izquierda), el nuevo actor que se enfunda dentro del mítico atuendo de Chewbacca.

Valoración global: ***1/2 (Buen trabajo, aunque aún es demasiado pronto para valorarlo como realmente se merece).

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Saga cinematográfica de «Thor»: de Shakespeare a Auronplay…

07/11/2017 Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL/LOS ARGUMENTO/S DE LA/S PELÍCULA/S QUE SE HABLA/N A CONTINUACIÓN.

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Los tres pósters de la trilogía cinematográfica de Thor. De izquierda a derecha: Thor (2011, Kenneth Branagh), Thor: El mundo oscuro (2013, Alan Taylor) y Thor: Ragnarok (2017, Taika Waititi).

«La saga cinematográfica del dios del trueno ha ido degenerando de tal manera que las profundidades psicológicas del héroe se han esfumado con el paso de los años.»

Es una de las sagas más rentables (por detrás de Iron Man, cuya tercera parte recaudó la friolera de 1,2 billones de dolares, con “b” de “burro”) de lo que se conoce ya en el mundo del celuloide como “Universo cinematográfico de Marvel”, universo iniciado hace tan solo nueve años con el superhéroe del citado título: Iron Man (2008, Jon Favreau). Desde que la saga cinematográfica del dios del trueno se iniciara en 2011, Thor ha pasado por las manos de tres directores diferentes: Kenneth Branagh, Alan Taylor y Taika Waititi y, asimismo, ha ido degenerando de tal manera que, a pesar de mantenernos el divertimento entre el público varón y provocar alaridos entre las féminas de la sala, las profundidades psicológicas del héroe se han esfumado con el paso de los años.

Thor, versión Kenneth Branagh, o representando Shakespeare en Asgard

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Chris Hemsworth como Thor, el nórdico canónico por excelencia con tintes shakesperianos.

La primera de todas, sin duda, fue la mejor. Thor se orquestó bajo la batuta de un experto en representar Shakespeare tanto en los escenarios teatrales como en la gran pantalla: Kenneth Branagh, un director que poseía la solvencia de haber dirigido varias adaptaciones del célebre dramaturgo inglés para cine tales como Mucho ruido pero pocas nueces (1993), Hamlet (1996) o Trabajos de amor perdidos (2000).

«La primera de Thor poseía un elenco actoral y un director (Kenneth Branagh) dignos del mejor drama de William Shakespeare.»

El elenco actoral, encabezado por Chris Hemsworth (Thor) y secundado por los efectivos Anthony Hopkins (Odin), Tom Hiddleston (Loki), Rene Russo (Frigga) y Idris Elba (Heimdall), entre otros, hicieron gozar al respetable de unas interpretaciones dignas de un drama de William Shakespeare, aunque ambientado en Asgard, el mundo celeste donde transcurre el primer acto de la función. Luego, tras el destierro de Thor a la Tierra y el hallazgo por parte de la Dra. Jane Foster (Natalie Portman) y por los agentes de S.H.I.E.L.D. del semidios asgardiano, la película decae ligeramente para volver a recuperar la épica en el último tramo del filme. Resultó ser un magnífico debut cinematográfico del personaje creado por Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber, digno del superhéroe al que se refiere.

Thor, versión Alan Taylor, o cómo volver a ser épico añadiendo dosis de humor 

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Chris Hemsworth volvió a encarnar una visión épica del superhéroe en Thor: El mundo oscuro, aunque dejando más margen al humor.

En 2013 se estrenó la segunda parte de las aventuras épicas de Thor; la dirigió Alan Taylor, futuro director de la desafortunada Terminator Génesis (2015) y cuya mayor contribución a la saga fue las dosis de humor que supo añadirle al conjunto del filme.

«Alan Taylor le supo añadir a la saga de Thor las dosis de humor adecuadas.»

Lo cierto es que las películas que se produjeron posteriormente a la primera versión cinematográfica de Thor, es decir, toda la fiebre que se generó a raíz del estreno de Los Vengadores (2012, Joss Whedon), apostaron por el humor como base potente a la hora de construir los guiones del Universo Cinematográfico de Marvel. Taylor no tenía más remedio que introducir también ese humor en el mundo de Asgard, aunque supo hacerlo con cabeza y con cierta elegancia (resulta divertida la frase de Thor: “¿El siguiente?” al convertir a un monstruo rocoso en un conjunto de piedras tras haberle propinado un martillazo).

Thor, versión Taika Waititi, o Thor versión Auronplay 

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La versión más gamberra y payasa de Thor: Chris Hermswoth en Thor: Ragnarok. 

Y llegamos al último experimento cinematográfico de Thor titulado Thor: Ragnarok, película firmada por Taika Waititi, realizador neozelandés que, además, interpreta al simpático y digital Korg, un kronan parecido al que se carga Thor en la segunda parte y del que se hace amigo y aliado en esta tercera entrega.

«La última producción de Thor es más parecida a un vídeo de YouTube escrito por Auronplay que a la tercera parte del dios del trueno, divertida pero con pocos momentos trascendentales.»

Lo cierto es que si esta última superproducción de Thor conserva algo de la profundidad psicológica que poseía la primera, es del todo anecdótica. Thor (versión Waititi), divertida pero con pocos momentos trascendentales, es más parecida a un vídeo de YouTube escrito por Auronplay que a la tercera parte del dios del trueno, donde la improvisación forma más parte del guión que la literatura de la que gozaban las dos anteriores entregas. Aquí, los actores parecen inventarse el guión sobre la marcha en vez de recitarlo con dramatismo como nos tenían acostumbrados en las dos anteriores precuelas. Ni la aparición de Hela (Cate Blanchett), la diosa de la muerte y hermana por sorpresa de Thor, logra poner orden en el desconcierto de chistes malos y falta de épica. Tan solo el personaje de la Valquiria (Tessa Thompson) vuelve a traernos ecos de la gran epopeya de Asgard que, con el Ragnarok, parece haberse volatilizado.

«Blade Runner 2049»: 49 pequeños aciertos y 2 grandes errores de la secuela más esperada de la historia del cine.

17/10/2017  Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE GRAN PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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El increíble despliegue mercadotécnico de la película nos invita a “elegir” el póster original de la película. En este collage de portadas seleccionamos solamente algunas de las candidatas…

«La secuela de Blade Runner, a pesar de distar sustancialmente de la original, tiene pequeños aciertos pero también grandes errores.»

Últimamente, ir al cine es un caos, empezando por el sistema mismo de adquisición de las entradas: cuando intentas aprovechar alguna oferta, esta caduca o bien es víspera de festivo y algunos cines te cobran los “9 eurazos” que ya vale una entrada “normal”. Por suerte, algunos cines AÚN conservan como gentileza el “sagrado” día del espectador, día en que aproveché para ir a ver la secuela de un clásico de la ciencia ficción: Blade Runner (1982 Ridley Scott) que, a pesar de distar sustancialmente de la original, tiene muchos pequeños aciertos pero también algunos grandes errores, los cuales ahora me dispongo a relatar. Empecemos, no obstante, por sus aciertos que son muchos y de muy diferente índole.

Los 49 pequeños aciertos

1) La dirección de Denis Villeneuve, desde luego, es lo mejor de la película. El director canadiense sabe captar la esencia de lo que hizo su predecesor Ridley Scott 35 años antes que él y desarrolla magistralmente la secuela de Blade Runner a su propia manière de faire.

2) Ryan Gosling, interpretando al agente K, es el homólogo perfecto de Harrison Ford haciendo de Deckard en los tiempos de antaño: mirada fría, gestos duros, expresión severa y varonil.

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Ryan Gosling, el prototipo perfecto del Blade Runner (o asesino de replicantes), a la altura de lo que hizo en su día Harrison Ford en la original.

3) Benjamin Wallfish y Hans Zimmer en la banda sonora de la película que, a mi juicio, iguala o supera a la original, compuesta por el griego Vangelis en 1982, de la cual se escuchan numerosos ecos en la actual.

4) El retorno de Hampton Fancher en la historia original, aunque el guión final firmado por él mismo a cuatro manos junto a Michael Green, no esté al mismo nivel que el argumento.

5) Ana de Armas y su memorable interpretación del holograma Joi: de una inocencia, pureza y sensualidad cautivadoras que se convertirá, sin duda, en un mito erótico con el paso del tiempo.

6) Sylvia Hoeks como la gran malvada de la función, interpretando a Luv, el brazo ejecutor de Wallace (Jared Leto), una especie de ángel exterminador que, sencillamente, resulta sobrecogedora.

7) El clímax final de la película, que sucede en un aerodeslizador hundiéndose de la Wallace Corporation, de tal fuerza que corta la respiración.

8) La dirección artística de David Doran y su equipo, diseñada a base de líneas puras, contrasta aunque, extrañamente, se corresponde con el diseño artístico de la original de 1982, otrora obra de David Snyder.

9) La secuencia inicial del “retiro” de Sapper Morton (un Nexus 8), de un tempo magistral y de una desgarradora puesta en escena.

10)  Siguiendo con el personaje de Sapper Morton, la frase que este le espeta a K: “Vosotros, los nuevos os conformáis con trabajos de mierda, porque nunca habéis visto un milagro…”, frase que va cobrando vigor a medida que el filme va avanzando.

11)  La idea del apagón que se explica ha borrado todos los datos informáticos del planeta y que se menciona durante toda la película; en la actualidad es algo que los científicos nos advierten que podría ser plausible.

12) El personaje de la creadora de recuerdos, la Dra. Ana Stelline (Carla Juri) que es la mejor “manufacturadora” de implantes de recuerdos para replicantes que los hacen más humanos, y cómo la vemos trabajar. Sin duda, una de las mejores ideas plasmadas en el filme.

13) Jared Leto, que interpreta al ciego y siniestro propietario de la Wallace Corporation, Niander Wallace, que es una versión aún más oscura del genético Eldon Tyrell visto en la primera película y cuyo papel, en solo dos secuencias, parece estar desaprovechado. Para interpretarlo, Leto usó lentillas opacas durante todo el rodaje e hizo la prueba de cámara simulando una ceguera total.

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Jared Leto interpreta al siniestro Niander Wallace, una especie de Dios de la biomecánica cuyo papel parece estar desaprovechado en el filme de Villenueve.

14) La metáfora del despacho de Wallace, cual especie de Edén y las continuas referencias hacia la creación divina. De hecho, Wallace se refiere a Luv (Sylvia Hoeks), su fiel ayudante, como su “mejor ángel”.

15) La frase: “El código pródigo ha vuelto”, en la misma línea religiosa que la anterior metáfora, que Luv le dice al agente K cuando este acude con el mechón de pelo de Rachel a la Wallace Corporation.

16) Los fragmentos del audio-test Voight-Kampff de Deckard a Rachel que reaparecen a lo largo de la secuela y que hacen cohesionar los dos filmes de manera nostálgica.

17) La visionaria idea del mar contenido por los muros de la ciudad de Los Ángeles (que, por otra parte, es donde transcurre el clímax de la película), final hacia donde parece desgraciadamente dirigirse todas las ciudades costeras del planeta Tierra.

18) La rica paleta de colores que contiene la película, a diferencia de la primera donde todo era lúgubre, aquí se usa el gris mortecino para los campos de gusanos (proteínas), la oscuridad de la ciudad de L.A. (vista ya en la primera parte) y el rojo marciano para plasmar el desértico y radiactivo paisaje de Las Vegas.

19) El impresionante trabajo de efectos visuales donde se han coordinado más de 10 empresas diferentes (incluyendo Weta Workshop, responsable de los efectos visuales de El señor de los anillos).

20) La secuencia del holograma gigante de Joi (modelo japonesa) y K, de una belleza, sensualidad e, incluso, metafísica abrumadoras.

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Quizá la secuencia más recordada de la película con un subtexto claramente metafísico: K y la holografía gigante de Joi, sin duda, abrumadora.

21) La idea de los cortos: Blade Runner Black Out 2022, Blade Runner 2036: Nexus Dawn y Blade Runner 2048: Nowhere To Run, pese a estar dos de ellos mediocramente dirigidos por Luke Scott, hijo de Ridley Scott, han sido una buena idea para explicar algunos conceptos de los que trata Blade Runner 2049.

22) Las escenas del test post traumático que tiene que superar K tras un “retiro”, el cual recuerda ligeramente al test Voight-Kampff, aunque de una frialdad y asepsia mayor que el test anteriormente mencionado.

23) El tema de la mitomanía americana en los hologramas de Elvis, Marilyn Monroe y Frank Sinatra.

24) El personaje del simpático Doc Badger (de habla interlingua) que ayuda a identificar el trozo del caballo de madera de K, un guiño al mundo suburbial de los “artesanos tecnológicos” de la primera parte.

25) La apocalíptica secuencia del bombardeo en el vertedero al mismo tiempo que vemos, gracias a un sencillo pero magistral montaje alternado, que quien está ordenando el fuego es Luv mientras un chino le está haciendo la manicura; la secuencia resulta de un humor negro apabullante.

26) Robin Wright interpretando a la teniente de policía Joshi, la jefa de K, cuya convincente actuación emula a la que hizo el actor Emmet Walsh que dio vida al capitán Bryant en la original dirigida por Scott.

27) El debate moral entre K y su jefa, que es humana, y especulan sobre el “alma” de los replicantes.

28) Siguiendo con la peculiar relación entre los dos personajes a los que hemos aludido en el anterior punto, la tórrida proposición de la teniente Joshi a K cuando esta le insinúa en el apartamento del androide: “¿Qué pasaría si me la acabara?” refiriéndose a una botella de whisky. La respuesta de K es lo suficientemente explícita: “¿No debería volver al trabajo, señora?”

29) La frase que K le dice a Joi cuando el detective empieza a recabar información sobre el caso de los huesos encontrados en la granja de Supper Morton y descubre que el patrón genético de los humanos se basa en cuatro elementos: “Yo solo tengo 2, cero y uno” le dice pesarosa Joi a K: “La mitad pero el doble de elegante” le consuela el replicante con esta frase sardónica, que nos recuerda a los mejores momentos de Harrison Ford en la Blade Runner original.

30) La secuencia de Rachel (Sean Young), recreada digitalmente para la película, al igual que la recreación de la actriz Carrie Fisher como la joven princesa Leia para Rogue One (2016, Gareth Edwards), es una grata sorpresa.

31) Durante la misma secuencia anteriormente mencionada, el monólogo de Wallace donde este le explica a Deckard el “diseño del amor” y que hace referencia directa a la corriente filosófica determinista.

32) La escena en la azotea bajo la lluvia entre Joi y K, de una belleza fílmica incuestionable, donde las gotas de lluvia traspasan el cuerpo ingrávido de la chica holográfica, que intenta experimentar una nueva sensación tras haberla liberado K de la prisión en la que se había convertido su proyector en el techo.

33) La reveladora frase de Joi a K en la que le alienta a pensar de que no es replicante sino humano: “Nacido, no fabricado…”

34) La secuencia de la visualización del recuerdo de K por parte de la Dra. Stelline, de la que se omiten las imágenes y tan solo nos quedamos con las expresiones de la actriz mientras el espectador oye los sonidos del recuerdo que previamente ya ha visto tras habérselo contado K a su jefa. Un inteligente montaje, obra de Joe Walker, que convierte al espectador en cómplice del recuerdo de K.

35) El cameo de Edward James Olmos como el anciano Gaff postrado en un asilo mientras lo interroga el agente K y este, Gaff, vuelve a hacer un misterioso origami que le entrega al nuevo Blade Runner en cuestión…

36) El eco que se hace en la película sobre el tema de la extraña despoblación de abejas que existe a nivel mundial, un problema medioambiental que, en la película, queda apuntado en una onírica secuencia protagonizada por K.

37) La secuencia del nacimiento/asesinato de una mujer replicante, en la que Wallace (Jared Leto) actúa de manera implacable, a manera del Dios del Antiguo Testamento, es de una trascendencia comparable al asesinato de Tyrell por parte de Roy (el Nexus 6, antagonista en la primera Blade Runner).

38) La frase de aires existencialistas: “Antes de saber ni siquiera qué somos, tememos dejar de serlo” que pronuncia Wallace en la secuencia anteriormente mencionada.

39) Prosiguiendo con el personaje de Wallace, su contundente y controvertida frase: “Todas las civilizaciones se han construido con mano de obra desechable” que puede remitirnos a algunas de las teorías “conspiranoides” más conocidas.

40) El plano de varios moldes de Nexus suspendidos en el interior de unas urnas gigantes, los cuales evocan claramente a los ingenieros de Prometheus (2012, Ridley Scott) y cuya aparición parece identificarse dentro de una especie de universo críptico con el sello de fábrica Free Scott Productions.

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El plano en cuestión de los Nexus suspendidos en las gigantescas urnas de cristal es, en sí mismo, reconocible con el universo que el cineasta Ridley Scott ha estado construyendo en otros filmes producidos por él mismo.

41) La crítica social en la secuencia del vertedero de chatarra en la que se muestra a cientos de niños trabajando en condiciones inhumanas y de esclavitud, tal como los niños del tercer mundo en países como China o Tailandia.

42) La frase que Joi le contesta a K cuando este se refiere a contener todos sus datos (“data” en argot informático) dentro del emisor móvil que K le ha regalado: “¡Si le pasa algo a esto, te irás!”  le explica trágicamente K a Joi y esta le alecciona: “Sí, como una chica real.”

43) La cruel frase que Luv le dice a K cuando esta destroza el emulador portátil con la “data” de Joi: “Ojalá haya disfrutado de nuestro producto…” y la chica holográfica “muere” justo después de poder decirle a K “Te quier-“.

44) El diseño de sonido, obra de Theo Green y su equipo, que respeta a la original a la vez que innova en una amplia serie de sonidos “cavernosos” como el de los aposentos de Wallace o el Casino de Deckard.

45) La dirección de fotografía, obra de Roger Deakins, que respeta la anterior de Jordan Cronenweth y la lleva un paso más allá, imprimiendo una dimensión onírica en la mayor parte del filme de Villenueve.

46) La evolución psicológica del personaje de K que nos da a pensar que puede ser humano en vez de replicante, algo diametralmente opuesto a lo que sucedía con el personaje de Deckard en la primera parte (un ser humano que nos sugerían que podía tratarse de un replicante).

47) La penúltima secuencia en la que, supuestamente, “muere” K, en donde vuelve a sonar el tema de la muerte de Roy, compuesto por Vangelis para la primera parte, como una especie de homenaje, y que resulta uno de los temas más añorados por los fans de la primera parte.

48) La publicidad encubierta que se va repitiendo a lo largo de la película y que hace referencia a marcas “filiales” de la propia película: Sony (es la propia productora del filme), Atari (es la productora del futuro videojuego) y alguna más, aunque es una práctica de marketing bastante controvertida, resulta hasta natural en la cinta.

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La bella estampa del holograma de Atari, proyectada entre unos edificios, es una de las marcas encubiertas dentro de Blade Runner 2049 con el que, además, Villeneuve compone un hermoso mural futurista.

49) Aunque esto no vaya implícito con la película per se, el obvio fracaso de taquilla que está obteniendo alrededor del mundo (de los 150 millones de presupuesto, a más de una semana desde su estreno, tan solo ha conseguido recaudar cerca de 100), al igual que su predecesora, esto le augura la categoría de filme de culto que, seguro, conseguirá muy pronto.

Los 2 grandes errores

1)  Aunque parezca mentira, Harrison Ford. A sus 75 años, Ford parece haber perdido “misteriosamente” sus capacidades interpretativas. Da igual que esté interpretando al pirata espacial Han Solo en El despertar de la Fuerza (2015, J. J. Abrams), al intrépido aventurero Indiana Jones en El reino de la calavera de cristal (2008, Steven Spielberg) o bien al ex-Blade Runner Rick Deckard en Blade Runner 2049: Harrison Ford hace de Harrison Ford en todos estos papeles. Exceptuando su irónica frase: “Sus ojos eran verdes” (marca de la casa “Harry”), la interpretación que brinda el actor durante el resto de la película resulta bastante prescindible.

«Los dos errores principales de Blade Runner 2049, a mi parecer, son, por un lado, la falta de interpretación de Harrison Ford y, por otro, la previsibilidad de algunas de las secuencias que parecen “robadas” descaradamente de otras películas.»

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Deckard (Harrison Ford) y su puñetero perro, casi lo peor de la película.

2) La previsibilidad de algunas escenas y la sensación de que parecen estar “robadas” descaradamente de otras películas del mismo u otros géneros, como, por ejemplo, Ghost (1990, Jerry Zucker) en la secuencia en la que Joi “usa” el cuerpo de una prostituta para (lo diremos finamente) hacer el amor con K es, en sí, la misma secuencia que cuando Sam (Patrick Swayze) “usa” el cuerpo de Oda Mae Brown (Whoopi Goldberg) en la película de 1990 dirigida por Zucker. O, para más inri, la relación amorosa que hay entre K y Joi parece fusilada de una película de bajo presupuesto del mismo género titulada Cherry 2000 (1987, Steve De Jarnatt), filme protagonizado por una jovencísima Melanie Griffith, donde se relata la misma relación entre un hombre y su “juguete” sexual.

En consecuencia decir que Blade Runner 2049, casi podría haber superado a la original (cosa que ya era casi imposible), de no haber sido por estos dos errores que, aunque se le pueden perdonar, pesan demasiado en el metraje filmado por Villenueve, el cual parece haber cumplido un sueño: “Cuando vi Blade Runner quedé impactado. La visión de Ridley Scott tocó muchas fibras. Pude reconocer inmediatamente el impacto que tendría en el mundo cinematográfico. Ahora, he recibido la maravillosa oportunidad de continuar la historia y dirigir Blade Runner 2049.

Valoración global: ****1/2 (Una cinta casi perfecta, a excepción de lo dicho).

“A donde vamos no necesitamos carreteras…” 32 años de un clásico del cine moderno «Regreso al futuro».

22/07/2017 Texto por: SAS

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«Con los años he logrado entender al completo esta trilogía de la que el famoso científico Carl Sagan aseguró que son unas de las mejores películas que jamás se han filmado».

El mayor error que he cometido en mi vida fue ver Regreso al futuro IIBack to the Future II (1989, Robert Zemeckis) antes que la primera parte… Bueno, yo solo era un chaval de apenas 10 años que iba a ver una película que algún compañero del colegio me había recomendado encarecidamente. A pesar de que no me enteré de la mayor parte de la película (¿qué podía esperar?) me encantó dicho filme y, entonces, decidí poner remedio a mi terrible equivocación y alquilé en un videoclub de mi barrio (¿alguien recuerda lo que era eso… “piratillas” de internet…?) la primera Regreso al futuro, Back to the Future (1985, Robert Zemeckis) y, sólo entonces, pude entender algunas cosas: lo que mi pueril mente de chaval preadolescente de diez años pudo alcanzar. Con los años he ido revisitando periódicamente esta trilogía clásica de la ciencia ficción norteamericana y he logrado entenderla al completo, de la que el famoso científico Carl Sagan aseguró ser unas de las mejores películas que jamás se han filmado.

Regreso al futuro I, o cómo hubiese sido ir con mi padre al colegio

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El año natural del Marty McFly.

El resumen de la película es muy simple: un chaval de 17 años, que ha viajado accidentalmente al pasado en una máquina del tiempo, interfiriendo con sus propios progenitores, debe lograr que sus padres se enamoren para asegurar así su propia existencia. En resumen esa es la línea maestra del guión firmado por Bob Gale y Robert Zemeckis a cuatro manos. La idea se le ocurrió al propio Gale que, cierto día trasteando en el desván, encontró una fotografía de la graduación de su padre y este se preguntó: “¿Qué podría haber pasado si hubiese coincidido con mi padre en el instituto? ¿Hubiésemos sido amigos…?” A partir de aquí, Gale ideó una historia en el que su protagonista viaja al pasado e interfiere accidentalmente con sus padres, en donde su propia madre se enamoraba de él y, al mismo tiempo, se hacía amigo de su propio padre para poder salvarse a si mismo.

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Bob Gale y Robert Zemeckis (de izquierda a derecha), los padres de Regreso al futuro, conversando en 1985 durante el rodaje de la primera parte de la trilogía.

Era una idea magnífica pero ningún estudio quería hacerla: una de las principales razones, aunque parezca sorprendente, era porque resultaba demasiado blanda en comparación con las películas sobre adolescentes subiditas de contenido sexual que se estaban haciendo y que estaban triunfando por aquella época de principios de los ochenta como Los incorregibles albóndigasMeatballs (1979, Ivan Reitman) o Porky’s (1982, Bob Clark). Gale y Zemeckis hicieron por lo menos 40 intentos para llevarla a la pantalla, pero hasta que Zemeckis no obtuvo el éxito masivo con Tras el corazón verdeRomancing the Stone (1984, Robert Zemeckis), los estudios Universal no le dieron luz verde al proyecto de Regreso al futuro. Eso, y que Spielberg apostó siempre por el proyecto de los viajes en el tiempo de Gale y Zemeckis.

La moraleja de la historia está clara: todo lo que hagas en el pasado, te repercutirá en tu futuro. Cuando empieza el filme, George McFly, el padre de Marty, es el pelele de Biff: le redacta los informes en casa fuera del trabajo, le roba las cervezas, le coge el coche a George y se lo destroza… Marty observa, al viajar hacia el pasado, que cuando eran jóvenes sucedía exactamente lo mismo entre Biff y su padre: el joven Biff hacía que George le redactara los deberes del instituto, se aprovechaba de él, etc. Sólo cuando Marty viaja al pasado y consigue que su padre le plante cara a Biff, George arregla su futuro. Además, el George McFly del inicio del filme nunca apostó por él mismo: Marty descubre que cuando su padre era joven escribía historias de ciencia ficción y que, con el paso de los años, acabó por dejar. Pero, al acabar la primera parte de la trilogía, el George McFly que apostó por él mismo, edita su primera novela de ciencia ficción y (qué curioso) Biff acaba siendo su “sirviente”.

«La moraleja de Regreso al futuro I está clara: todo lo que hagas en el pasado, te repercutirá en tu futuro… Sólo cuando Marty viaja al pasado y consigue que su padre le plante cara a Biff, George arregla su futuro».

Regreso al futuro II, o cómo hacer una película sobre el futuro sin equivocarse demasiado 

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El futuro de Marty McFly.

Debido al enorme éxito que obtuvo la primera parte, los directivos de la Universal casi “obligaron” a los productores a hacer la segunda parte. Aunque Gale y Zemeckis tan sólo les pusieron una condición: poder filmar una tercera parte que se empezaría a rodar justo al acabar la segunda, algo que marcó un precedente en la industria cinematográfica. Universal aceptó y presupuestó las dos secuelas por 80 millones de dólares: 40 para cada una de ellas.

De hecho, a Zemeckis nunca le entusiasmó rodar el “futuro” porque, según el cineasta: “resultaba demasiado arriesgado hacer predicciones ya que, a la larga, pueden resultar descabelladas”. De todos modos, hubiese sido absurdo no hacerlo ya que tenían una oportunidad de oro y, además, la audiencia lo estaba esperando. Así pues, se volvió a reunir a todo el equipo técnico y al casting original para las dos secuelas. A todos menos a Crispin Glover, el actor que interpretó al padre de Marty McFly que, por desacuerdos con sus royalties, no participó en las secuelas. Glover exigía unas condiciones económicas que los productores no creyeron adecuadas para su estatus como actor. Así pues, Glover declinó la oferta y el guionista optó por matar al personaje.

«A Zemeckis le interesó más volver a 1955 para filmar la historia vista en la primera película desde otro ángulo, que filmar el “futuro” (pasado) de la Hill Valley de 2015».

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De izquierda a derecha: Christopher Lloyd (Doc Emmett Brown), el director de la cinta, Robert Zemeckis y Michael J. Fox (Marty McFly) en una fotografía de 1989 durante el rodaje de Regreso al futuro II en el ‘set’ de la Hill Valley del “futuro” 2015.

Lo que realmente le interesó a Zemeckis, más que filmar en el “futuro” (pasado) de la Hill Valley de 2015, fue volver al año 1955 para filmar la historia vista en la primera película desde otro ángulo, algo que marcó otro precedente en la historia, ya que esto no se había hecho anteriormente en ninguna otra película. Para ello, Zemeckis pidió a ILM (Industrial Light and Magic), la empresa que se encargó de los efectos especiales propiedad de George Lucas, que construyera la VistaGlide, una cámara especial para filmar en un mismo plano al mismo actor interactuando entre sí.

De hecho, ese es uno de los aspectos más interesantes de la historia que, esta vez, se centra en el personaje de Biff Tannen: el viejo Biff de 2015 descubre que Doc Brown inventó una máquina del tiempo y, en un momento de despiste de Marty y el científico, el antipático anciano usa el DeLorean para darse a sí mismo en el pasado 1955 un almanaque con los resultados de los últimos cincuenta años de toda clase de eventos deportivos. Eso hace que se cree un 1985 alternativo en donde Biff es un cruel multimillonario que gobierna Hill Valley a sus anchas y se casa con la madre de Marty. Además, también descubrimos que Biff mató a George McFly (así, Bob Gale arreglaría la ausencia de Glover en la película). Marty y Doc deben volver a 1955 para evitar que Biff logre su objetivo, aunque, al volver al pasado, nuestros protagonistas se encontrarán con alguna que otra paradoja temporal (curiosamente, el título en clave para la película fue Paradox, Paradoja en español).

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Las Nike Air MAG, con los “robo-cordones” que alucina Marty, al final se materializaron en 2011 pero sin los “robo-cordones”… ¡Lástima!

Al final, pese a que Zemeckis se mantenía reacio a filmar en el futuro porque no quería predecir ninguna burrada, predijo bastantes cosas como las tablets, las videollamadas o las gafas celulares que usa la hija de Marty McFly (atención: ¡interpretada por el mismo Michael J. Fox!). Los coches voladores, los aeropatines o las chaquetas que se secan solas son aún cosas del futuro real, mientras que la Pepsi Perfect o las Nike Air MAG se materializaron en honor de esta película.

Regreso al futuro III, o cómo viajar al salvaje Oeste americano y volver justo a tiempo

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El pasado de Marty McFly.

«El gran mérito de Regreso al futuro III quizás fuera que se hizo en una época (principios de los años 90) en que el género del western estaba pasado de moda en la gran pantalla».

Para el capítulo final de la trilogía, los productores ya sabían dónde (mejor dicho, cuándo) transcurriría esta película: en el salvaje Oeste americano de 1885. La elección fue, de hecho, del propio J. Fox. Durante la primera película, Gale y Zemeckis le preguntaron: “Oye, Michael: ¿a dónde te gustaría viajar si tuvieras el DeLorean de la película?” La respuesta del actor fue directa: “¡Al Oeste!” Así pues, todo el equipo se embarcó a hacer un western mientras aún estaban acabando de editar el segundo filme.

Lo cierto es que todo el equipo de las dos primeras entregas quería hacer un western: desde Michael J. Fox hasta Dean Cundey, el director de fotografía del filme, por no mencionar a los creadores originales de la saga Bob Gale y Robert Zemeckis. Según este último: “El Far West representa el Romanticismo Americano… Todo cineasta quiere hacer un western, de hecho teníamos un montón de especialistas dispuestos a convertirse en indios, vaqueros y soldados de la caballería montada para la tercera parte.” El gran mérito de Regreso al futuro III quizás fuera que se hizo en una época (principios de los años 90) en que el género del western estaba pasado de moda en la gran pantalla.

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Arriba, el equipo técnico de Regreso al futuro III rodando un plano con Christopher Lloyd y Michael J. Fox subidos “a lomos” del DeLorean. Abajo, el fotograma del mismo plano rodado en la fotografía superior en donde aparecen Doc y Marty intentando alcanzar los 120 km/h encima del DeLorean, arrastrado por un tropel de caballos.

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«En esta última, el protagonista de la función es Doc y el romance que surge entre él y Clara Clayton. Es este romance el que introduce dilemas morales muy interesantes en los personajes».

El gancho de la película, en esta ocasión, estuvo en que Emmett le envía una carta a Marty a través de un misterioso mensajero justo al final de la segunda parte en donde le dice a Marty que se encuentra sano y salvo en el lejano Oeste norteamericano. Pero, más adelante, se descubre que tras enviarle la misiva, Bufford Tannen, un antepasado de Biff, mató al científico por una deuda. Marty decide viajar con el DeLorean (oculto durante 70 años en una cueva) al viejo Oeste para salvar a Doc. El conflicto, en esta ocasión, está en el personaje del científico, que se enamora de una dama en apuros: la profesora Clara Clayton recién llegada a la Hill Valley de 1885.

Zemeckis explica cómo Marty, de hecho, no es el protagonista de ninguna de las películas de Regreso al futuro sino que actúa cual maestro de ceremonias de la trilogía fílmica: en la primera película es su padre, George McFly, el verdadero protagonista de la historia. En la segunda entrega, el protagonismo lo adquiere Biff, quien intenta beneficiarse de los viajes en el tiempo tan sólo para su provecho. En esta última, el protagonista de la función es Doc y el romance que surge entre él y Clara Clayton. Es este romance el que introduce dilemas morales muy interesantes en los personajes sobre si volver al futuro o bien quedarse en el pasado con el riesgo de poder morir en el intento.

«Sólo cuando el expresidente Ronald Reagan citó en un discurso sobre el estado de la Nación: “Llevémos a América hacia el futuro, donde no necesitemos carreteras…”, los productores de la saga se dieron cuenta del impacto que habían causado sus indelebles películas».

Además el guión firmado por Gale de nuevo, contenía la problemática de poder viajar al futuro: el depósito de gasolina del DeLorean fue alcanzado por una flecha india y los protagonistas no pueden repostar combustible. La única manera de alcanzar los 120 km/h para regresar al futuro es que una locomotora de vapor empuje del DeLorean a tal velocidad (cosa que no era tan fácil en aquellos tiempos de la Segunda Revolución Industrial). El climax de la película fue realmente soberbio con el DeLorean tirado por la locomotora mientras explotan los leños de colores a punto de despeñarse por un barranco. Por lo general, la tercera parte fue más aplaudida por la crítica que la segunda.

En resumen, esta trilogía ha permanecido como unas de las mejores películas de ciencia ficción que se han realizado jamás y han logrado aguantar estoicamente el paso del tiempo. En cierta ocasión, el expresidente Ronald Reagan dijo en un discurso sobre el estado de la Nación: “Llevémos a América hacia el futuro, donde no necesitemos carreteras…”, parafraseando a Doc durante el final del primer filme. Fue sólo entonces cuando los productores de la saga se dieron cuenta del impacto que habían causado sus indelebles películas.

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El póster que jamás se vio de Regreso al futuro III, original de Drew Struzan, el mago de las ilustraciones de los tres filmes. En este, el propio Struzan comenta que realizó dos carteles promocionales y que los productores (Gale y Zemeckis) eligieron el que Marty se ve ataviado como Clint Eastwood, descartándo el mítico disfraz de vaquero rosa con el átomo nuclear bordado en él.

Continúa en el WordPress de “Friki Non Plus Ultra”32 frikadas que seguramente no tenías ni idea sobre la trilogía de “Regreso al futuro”…

«Iä! Iä! Cthulhu fhtagn!»: 80 años de la muerte del creador del horror cósmico, H. P. Lovecraft.

15/03/2017  Texto por: SAS

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«H.P. Lovecraft será siempre recordado por ser el autor que encabezó el género literario llamado horror cósmico.»

Hoy se cumplen 80 años de la muerte de Howard Phillips Lovecraft (1890—1935, Providence, Rhode Island) que fue, en pocas palabras, un genio de la literatura el cual encabezó la creación de un género literario nuevo: el horror cósmico. Y digo que lo encabezó porque fueron muchos otros autores los que aportaron piezas fundamentales para su consolidación. Autores como August Derleth, Lord Dunsany o Algernon Blackwood fueron escritores que contribuyeron a su gestación y proliferación pero, sin duda alguna, H. P. Lovecraft será siempre recordado como el autor que representó mejor este movimiento literario.

Lovecraft o la historia de una frustración vital

H. P. Lovecraft tuvo una vida difícil y llena de frustraciones. Rafael Llopis, estudioso y traductor al idioma castellano de la obra de Lovecraft, lo calificó con el apelativo de “el caballero solitario de Providence”, por su profusa afición a los paseos nocturnos en la más estricta soledad. En efecto, la ciudad de Arkham, ciudad donde se enmarcan la mayoría de los relatos de los Mitos de Cthulhu, es en realidad una metáfora de Providence. Lovecraft describe Arkham como una ciudad mistérica, decadente y sombría pero también muy provinciana.

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Panorámica de la ciudad de Arkham según la mirada del artista Michele Boticelli. Retoque fotográfico por SAS.

«Providence fue una fuente de inspiración para enmarcar los relatos de los Mitos de Cthulhu. Lovecraft describe Arkham en sus relatos como una ciudad mistérica, decadente y sombría pero también muy provinciana.»

Debido a la falta de recursos económicos, H. P. se mudó tres veces adquiriendo siempre domicilios más modestos. Vivió con sus dos tías tras la defunción de sus padres y, al igual que su admirado E. Allan Poe, empezó a malvivir de la escritura, época en la que Lovecraft se casó con una escritora aficionada y empresaria judía llamada Sonia H. Greene, yéndose a vivir a Brooklyn donde fracasó en su corto matrimonio. Además, H. P. no pudo dedicarse profesionalmente a lo que fue su pasión: la astronomía, debido a que fallaba mucho en matemáticas. Todo ello provocó que Lovecraft se refugiara en la escritura de relatos de razas de dioses atávicos y de epístolas —se cuentan alrededor de unas 100.000 (¡sic!)— a amigos suyos de profesión como Robert E. Howard (autor de Conan, el Bárbaro) con el que entabló una gran amistad hasta que se suicidó, hecho que sumió aún más a Lovecraft en su angustia vital.

Cthulhu, el gran legado de Lovecraft

Pero, a pesar de llevar una vida llena de frustaciones, H. P. Lovecraft se convirtió —aunque no en vida— en uno de los escritores de terror norteamericanos más célebres e influyentes junto a Edgar A. Poe o Stephen King, en mayor medida con su inmortal creación: Cthulhu, un dios primigenio aparecido por primera vez en la historia corta La llamada de Cthulhu (1928) publicada en la revista pulp “Weird Tales”. A Cthulhu lo describe como una especie de enorme calamar alado con miles de tentáculos en sus fauces de dimensiones ciclópeas y que yace durmiendo en algún lugar de las profundidades del Pacífico en la submergida ciudad de R’lyeh, esperando a que las estrellas y los planetas estén de nuevo alineados correctamente para volver a reinar sobre la Tierra.

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Cthulhu visto por la mirada artística de Disse86. Retoque fotográfico por SAS.

«Cthulhu fue la gran creación de Lovecraft por el que será siempre recordado, un dios ciclópeo con miles de tentáculos en sus fauces submergido en algún lugar de las profundidades del Pacífico.»

Cthulhu es la mejor creación del caballero solitario de Providence, aunque la “galería de monstruos” que creó fuera más amplia como Dagón, Nyarlathotep o Azathot. Lovecraft escribió mucho sobre los Mitos de Cthulhu pero en ningún otro relato igualó a La llamada de Cthulhu, sin duda, la piedra angular de toda la mitología lovecraftiana.

El Círculo de Lovecraft y su amplio legado

De hecho, si no hubiera sido por el trabajo del denominado Círculo de Lovecraft, una serie de autores como August Derleth, Robert Bloch, entre otros, con los que el autor de Providence se carteaba a menudo, el nombre de H. P. Lovecraft hubiera caído fácilmente en el olvido. Estos autores compartían ideas, personajes e historias y fueron construyendo entre todos ellos la cosmología de los Mitos. La publicación de Tales of the Cthulhu Mythos (1969, Arkham House), gracias al esfuerzo personal y económico de August Derleth, contribuyó en gran medida a que no se olvidara el legado de Lovecraft. A partir de ahí, numerosos escritores, cineastas y autores de cómic como Guillermo del Toro o Alan Moore estuvieron influenciados en sus creaciones por el caballero solitario de Providence. Del Toro planea desde hace años una adaptación cinematográfica fidedigna de la obra capital dentro de la bibliografía de Lovecraft como lo es En las montañas de la locura  (1931) y, por su parte, el brillante autor de Watchmen, Alan Moore ha guionizado la serie de cómics titulado Providence (2015—2017, Avatar Press), una adaptación muy personal que ha hecho junto al dibujante Jacen Burrows sobre la vida privada de H. P. Lovecraft en la que se entremezclan numerosos pasajes de su obra literaria como los relatos cortos Aire fríoLa sombra sobre Innsmouth entre otras historias. Además, H. P. Lovecraft se ha adaptado al cine en infinidad de ocasiones, incluso en la pequeña pantalla (la mítica teleserie Expediente X es un claro ejemplo de la influencia que ha ejercido Lovecraft en la cultura norteamericana). Aunque, personalmente, aún estoy esperando una adaptación fidedigna de La llamada de Cthulhu tal y como me la imaginé por primera vez, cuando leí a Lovecraft siendo aún adolescente y jugaba al popular juego de Rol basado en su genial obra, hace ya unos cuantos años atrás…

«Si no hubiera sido por el trabajo del denominado Círculo de Lovecraft con los que el autor de Providence se carteaba, el nombre de H. P. Lovecraft hubiera caído fácilmente en el olvido.»

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Portada del primer tomo de Providence, escrito por Alan Moore y dibujado por Jacen Burrows, una increíble y exquisita adaptación sui géneris en viñetas de la vida privada de H. P. Lovecraft.