Saga cinematográfica de «Thor»: de Shakespeare a Auronplay…

07/11/2017 Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL/LOS ARGUMENTO/S DE LA/S PELÍCULA/S QUE SE HABLA/N A CONTINUACIÓN.

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Los tres pósters de la trilogía cinematográfica de Thor. De izquierda a derecha: Thor (2011, Kenneth Branagh), Thor: El mundo oscuro (2013, Alan Taylor) y Thor: Ragnarok (2017, Taika Waititi).

«La saga cinematográfica del dios del trueno ha ido degenerando de tal manera que las profundidades psicológicas del héroe se han esfumado con el paso de los años.»

Es una de las sagas más rentables (por detrás de Iron Man, cuya tercera parte recaudó la friolera de 1,2 billones de dolares, con “b” de “burro”) de lo que se conoce ya en el mundo del celuloide como “Universo cinematográfico de Marvel”, universo iniciado hace tan solo nueve años con el superhéroe del citado título: Iron Man (2008, Jon Favreau). Desde que la saga cinematográfica del dios del trueno se iniciara en 2011, Thor ha pasado por las manos de tres directores diferentes: Kenneth Branagh, Alan Taylor y Taika Waititi y, asimismo, ha ido degenerando de tal manera que, a pesar de mantenernos el divertimento entre el público varón y provocar alaridos entre las féminas de la sala, las profundidades psicológicas del héroe se han esfumado con el paso de los años.

Thor, versión Kenneth Branagh, o representando Shakespeare en Asgard

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Chris Hemsworth como Thor, el nórdico canónico por excelencia con tintes shakesperianos.

La primera de todas, sin duda, fue la mejor. Thor se orquestó bajo la batuta de un experto en representar Shakespeare tanto en los escenarios teatrales como en la gran pantalla: Kenneth Branagh, un director que poseía la solvencia de haber dirigido varias adaptaciones del célebre dramaturgo inglés para cine tales como Mucho ruido pero pocas nueces (1993), Hamlet (1996) o Trabajos de amor perdidos (2000).

«La primera de Thor poseía un elenco actoral y un director (Kenneth Branagh) dignos del mejor drama de William Shakespeare.»

El elenco actoral, encabezado por Chris Hemsworth (Thor) y secundado por los efectivos Anthony Hopkins (Odin), Tom Hiddleston (Loki), Rene Russo (Frigga) y Idris Elba (Heimdall), entre otros, hicieron gozar al respetable de unas interpretaciones dignas de un drama de William Shakespeare, aunque ambientado en Asgard, el mundo celeste donde transcurre el primer acto de la función. Luego, tras el destierro de Thor a la Tierra y el hallazgo por parte de la Dra. Jane Foster (Natalie Portman) y por los agentes de S.H.I.E.L.D. del semidios asgardiano, la película decae ligeramente para volver a recuperar la épica en el último tramo del filme. Resultó ser un magnífico debut cinematográfico del personaje creado por Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber, digno del superhéroe al que se refiere.

Thor, versión Alan Taylor, o cómo volver a ser épico añadiendo dosis de humor 

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Chris Hemsworth volvió a encarnar una visión épica del superhéroe en Thor: El mundo oscuro, aunque dejando más margen al humor.

En 2013 se estrenó la segunda parte de las aventuras épicas de Thor; la dirigió Alan Taylor, futuro director de la desafortunada Terminator Génesis (2015) y cuya mayor contribución a la saga fue las dosis de humor que supo añadirle al conjunto del filme.

«Alan Taylor le supo añadir a la saga de Thor las dosis de humor adecuadas.»

Lo cierto es que las películas que se produjeron posteriormente a la primera versión cinematográfica de Thor, es decir, toda la fiebre que se generó a raíz del estreno de Los Vengadores (2012, Joss Whedon), apostaron por el humor como base potente a la hora de construir los guiones del Universo Cinematográfico de Marvel. Taylor no tenía más remedio que introducir también ese humor en el mundo de Asgard, aunque supo hacerlo con cabeza y con cierta elegancia (resulta divertida la frase de Thor: “¿El siguiente?” al convertir a un monstruo rocoso en un conjunto de piedras tras haberle propinado un martillazo).

Thor, versión Taika Waititi, o Thor versión Auronplay 

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La versión más gamberra y payasa de Thor: Chris Hermswoth en Thor: Ragnarok. 

Y llegamos al último experimento cinematográfico de Thor titulado Thor: Ragnarok, película firmada por Taika Waititi, realizador neozelandés que, además, interpreta al simpático y digital Korg, un kronan parecido al que se carga Thor en la segunda parte y del que se hace amigo y aliado en esta tercera entrega.

«La última producción de Thor es más parecida a un vídeo de YouTube escrito por Auronplay que a la tercera parte del dios del trueno, divertida pero con pocos momentos trascendentales.»

Lo cierto es que si esta última superproducción de Thor conserva algo de la profundidad psicológica que poseía la primera, es del todo anecdótica. Thor (versión Waititi), divertida pero con pocos momentos trascendentales, es más parecida a un vídeo de YouTube escrito por Auronplay que a la tercera parte del dios del trueno, donde la improvisación forma más parte del guión que la literatura de la que gozaban las dos anteriores entregas. Aquí, los actores parecen inventarse el guión sobre la marcha en vez de recitarlo con dramatismo como nos tenían acostumbrados en las dos anteriores precuelas. Ni la aparición de Hela (Cate Blanchett), la diosa de la muerte y hermana por sorpresa de Thor, logra poner orden en el desconcierto de chistes malos y falta de épica. Tan solo el personaje de la Valquiria (Tessa Thompson) vuelve a traernos ecos de la gran epopeya de Asgard que, con el Ragnarok, parece haberse volatilizado.

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«Blade Runner 2049»: 49 pequeños aciertos y 2 grandes errores de la secuela más esperada de la historia del cine.

17/10/2017  Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE GRAN PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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El increíble despliegue mercadotécnico de la película nos invita a “elegir” el póster original de la película. En este collage de portadas seleccionamos solamente algunas de las candidatas…

«La secuela de Blade Runner, a pesar de distar sustancialmente de la original, tiene pequeños aciertos pero también grandes errores.»

Últimamente, ir al cine es un caos, empezando por el sistema mismo de adquisición de las entradas: cuando intentas aprovechar alguna oferta, esta caduca o bien es víspera de festivo y algunos cines te cobran los “9 eurazos” que ya vale una entrada “normal”. Por suerte, algunos cines AÚN conservan como gentileza el “sagrado” día del espectador, día en que aproveché para ir a ver la secuela de un clásico de la ciencia ficción: Blade Runner (1982 Ridley Scott) que, a pesar de distar sustancialmente de la original, tiene muchos pequeños aciertos pero también algunos grandes errores, los cuales ahora me dispongo a relatar. Empecemos, no obstante, por sus aciertos que son muchos y de muy diferente índole.

Los 49 pequeños aciertos

1) La dirección de Denis Villeneuve, desde luego, es lo mejor de la película. El director canadiense sabe captar la esencia de lo que hizo su predecesor Ridley Scott 35 años antes que él y desarrolla magistralmente la secuela de Blade Runner a su propia manière de faire.

2) Ryan Gosling, interpretando al agente K, es el homólogo perfecto de Harrison Ford haciendo de Deckard en los tiempos de antaño: mirada fría, gestos duros, expresión severa y varonil.

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Ryan Gosling, el prototipo perfecto del Blade Runner (o asesino de replicantes), a la altura de lo que hizo en su día Harrison Ford en la original.

3) Benjamin Wallfish y Hans Zimmer en la banda sonora de la película que, a mi juicio, iguala o supera a la original, compuesta por el griego Vangelis en 1982, de la cual se escuchan numerosos ecos en la actual.

4) El retorno de Hampton Fancher en la historia original, aunque el guión final firmado por él mismo a cuatro manos junto a Michael Green, no esté al mismo nivel que el argumento.

5) Ana de Armas y su memorable interpretación del holograma Joi: de una inocencia, pureza y sensualidad cautivadoras que se convertirá, sin duda, en un mito erótico con el paso del tiempo.

6) Sylvia Hoeks como la gran malvada de la función, interpretando a Luv, el brazo ejecutor de Wallace (Jared Leto), una especie de ángel exterminador que, sencillamente, resulta sobrecogedora.

7) El clímax final de la película, que sucede en un aerodeslizador hundiéndose de la Wallace Corporation, de tal fuerza que corta la respiración.

8) La dirección artística de David Doran y su equipo, diseñada a base de líneas puras, contrasta aunque, extrañamente, se corresponde con el diseño artístico de la original de 1982, otrora obra de David Snyder.

9) La secuencia inicial del “retiro” de Sapper Morton (un Nexus 8), de un tempo magistral y de una desgarradora puesta en escena.

10)  Siguiendo con el personaje de Sapper Morton, la frase que este le espeta a K: “Vosotros, los nuevos os conformáis con trabajos de mierda, porque nunca habéis visto un milagro…”, frase que va cobrando vigor a medida que el filme va avanzando.

11)  La idea del apagón que se explica ha borrado todos los datos informáticos del planeta y que se menciona durante toda la película; en la actualidad es algo que los científicos nos advierten que podría ser plausible.

12) El personaje de la creadora de recuerdos, la Dra. Ana Stelline (Carla Juri) que es la mejor “manufacturadora” de implantes de recuerdos para replicantes que los hacen más humanos, y cómo la vemos trabajar. Sin duda, una de las mejores ideas plasmadas en el filme.

13) Jared Leto, que interpreta al ciego y siniestro propietario de la Wallace Corporation, Niander Wallace, que es una versión aún más oscura del genético Eldon Tyrell visto en la primera película y cuyo papel, en solo dos secuencias, parece estar desaprovechado. Para interpretarlo, Leto usó lentillas opacas durante todo el rodaje e hizo la prueba de cámara simulando una ceguera total.

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Jared Leto interpreta al siniestro Niander Wallace, una especie de Dios de la biomecánica cuyo papel parece estar desaprovechado en el filme de Villenueve.

14) La metáfora del despacho de Wallace, cual especie de Edén y las continuas referencias hacia la creación divina. De hecho, Wallace se refiere a Luv (Sylvia Hoeks), su fiel ayudante, como su “mejor ángel”.

15) La frase: “El código pródigo ha vuelto”, en la misma línea religiosa que la anterior metáfora, que Luv le dice al agente K cuando este acude con el mechón de pelo de Rachel a la Wallace Corporation.

16) Los fragmentos del audio-test Voight-Kampff de Deckard a Rachel que reaparecen a lo largo de la secuela y que hacen cohesionar los dos filmes de manera nostálgica.

17) La visionaria idea del mar contenido por los muros de la ciudad de Los Ángeles (que, por otra parte, es donde transcurre el clímax de la película), final hacia donde parece desgraciadamente dirigirse todas las ciudades costeras del planeta Tierra.

18) La rica paleta de colores que contiene la película, a diferencia de la primera donde todo era lúgubre, aquí se usa el gris mortecino para los campos de gusanos (proteínas), la oscuridad de la ciudad de L.A. (vista ya en la primera parte) y el rojo marciano para plasmar el desértico y radiactivo paisaje de Las Vegas.

19) El impresionante trabajo de efectos visuales donde se han coordinado más de 10 empresas diferentes (incluyendo Weta Workshop, responsable de los efectos visuales de El señor de los anillos).

20) La secuencia del holograma gigante de Joi (modelo japonesa) y K, de una belleza, sensualidad e, incluso, metafísica abrumadoras.

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Quizá la secuencia más recordada de la película con un subtexto claramente metafísico: K y la holografía gigante de Joi, sin duda, abrumadora.

21) La idea de los cortos: Blade Runner Black Out 2022, Blade Runner 2036: Nexus Dawn y Blade Runner 2048: Nowhere To Run, pese a estar dos de ellos mediocramente dirigidos por Luke Scott, hijo de Ridley Scott, han sido una buena idea para explicar algunos conceptos de los que trata Blade Runner 2049.

22) Las escenas del test post traumático que tiene que superar K tras un “retiro”, el cual recuerda ligeramente al test Voight-Kampff, aunque de una frialdad y asepsia mayor que el test anteriormente mencionado.

23) El tema de la mitomanía americana en los hologramas de Elvis, Marilyn Monroe y Frank Sinatra.

24) El personaje del simpático Doc Badger (de habla interlingua) que ayuda a identificar el trozo del caballo de madera de K, un guiño al mundo suburbial de los “artesanos tecnológicos” de la primera parte.

25) La apocalíptica secuencia del bombardeo en el vertedero al mismo tiempo que vemos, gracias a un sencillo pero magistral montaje alternado, que quien está ordenando el fuego es Luv mientras un chino le está haciendo la manicura; la secuencia resulta de un humor negro apabullante.

26) Robin Wright interpretando a la teniente de policía Joshi, la jefa de K, cuya convincente actuación emula a la que hizo el actor Emmet Walsh que dio vida al capitán Bryant en la original dirigida por Scott.

27) El debate moral entre K y su jefa, que es humana, y especulan sobre el “alma” de los replicantes.

28) Siguiendo con la peculiar relación entre los dos personajes a los que hemos aludido en el anterior punto, la tórrida proposición de la teniente Joshi a K cuando esta le insinúa en el apartamento del androide: “¿Qué pasaría si me la acabara?” refiriéndose a una botella de whisky. La respuesta de K es lo suficientemente explícita: “¿No debería volver al trabajo, señora?”

29) La frase que K le dice a Joi cuando el detective empieza a recabar información sobre el caso de los huesos encontrados en la granja de Supper Morton y descubre que el patrón genético de los humanos se basa en cuatro elementos: “Yo solo tengo 2, cero y uno” le dice pesarosa Joi a K: “La mitad pero el doble de elegante” le consuela el replicante con esta frase sardónica, que nos recuerda a los mejores momentos de Harrison Ford en la Blade Runner original.

30) La secuencia de Rachel (Sean Young), recreada digitalmente para la película, al igual que la recreación de la actriz Carrie Fisher como la joven princesa Leia para Rogue One (2016, Gareth Edwards), es una grata sorpresa.

31) Durante la misma secuencia anteriormente mencionada, el monólogo de Wallace donde este le explica a Deckard el “diseño del amor” y que hace referencia directa a la corriente filosófica determinista.

32) La escena en la azotea bajo la lluvia entre Joi y K, de una belleza fílmica incuestionable, donde las gotas de lluvia traspasan el cuerpo ingrávido de la chica holográfica, que intenta experimentar una nueva sensación tras haberla liberado K de la prisión en la que se había convertido su proyector en el techo.

33) La reveladora frase de Joi a K en la que le alienta a pensar de que no es replicante sino humano: “Nacido, no fabricado…”

34) La secuencia de la visualización del recuerdo de K por parte de la Dra. Stelline, de la que se omiten las imágenes y tan solo nos quedamos con las expresiones de la actriz mientras el espectador oye los sonidos del recuerdo que previamente ya ha visto tras habérselo contado K a su jefa. Un inteligente montaje, obra de Joe Walker, que convierte al espectador en cómplice del recuerdo de K.

35) El cameo de Edward James Olmos como el anciano Gaff postrado en un asilo mientras lo interroga el agente K y este, Gaff, vuelve a hacer un misterioso origami que le entrega al nuevo Blade Runner en cuestión…

36) El eco que se hace en la película sobre el tema de la extraña despoblación de abejas que existe a nivel mundial, un problema medioambiental que, en la película, queda apuntado en una onírica secuencia protagonizada por K.

37) La secuencia del nacimiento/asesinato de una mujer replicante, en la que Wallace (Jared Leto) actúa de manera implacable, a manera del Dios del Antiguo Testamento, es de una trascendencia comparable al asesinato de Tyrell por parte de Roy (el Nexus 6, antagonista en la primera Blade Runner).

38) La frase de aires existencialistas: “Antes de saber ni siquiera qué somos, tememos dejar de serlo” que pronuncia Wallace en la secuencia anteriormente mencionada.

39) Prosiguiendo con el personaje de Wallace, su contundente y controvertida frase: “Todas las civilizaciones se han construido con mano de obra desechable” que puede remitirnos a algunas de las teorías “conspiranoides” más conocidas.

40) El plano de varios moldes de Nexus suspendidos en el interior de unas urnas gigantes, los cuales evocan claramente a los ingenieros de Prometheus (2012, Ridley Scott) y cuya aparición parece identificarse dentro de una especie de universo críptico con el sello de fábrica Free Scott Productions.

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El plano en cuestión de los Nexus suspendidos en las gigantescas urnas de cristal es, en sí mismo, reconocible con el universo que el cineasta Ridley Scott ha estado construyendo en otros filmes producidos por él mismo.

41) La crítica social en la secuencia del vertedero de chatarra en la que se muestra a cientos de niños trabajando en condiciones inhumanas y de esclavitud, tal como los niños del tercer mundo en países como China o Tailandia.

42) La frase que Joi le contesta a K cuando este se refiere a contener todos sus datos (“data” en argot informático) dentro del emisor móvil que K le ha regalado: “¡Si le pasa algo a esto, te irás!”  le explica trágicamente K a Joi y esta le alecciona: “Sí, como una chica real.”

43) La cruel frase que Luv le dice a K cuando esta destroza el emulador portátil con la “data” de Joi: “Ojalá haya disfrutado de nuestro producto…” y la chica holográfica “muere” justo después de poder decirle a K “Te quier-“.

44) El diseño de sonido, obra de Theo Green y su equipo, que respeta a la original a la vez que innova en una amplia serie de sonidos “cavernosos” como el de los aposentos de Wallace o el Casino de Deckard.

45) La dirección de fotografía, obra de Roger Deakins, que respeta la anterior de Jordan Cronenweth y la lleva un paso más allá, imprimiendo una dimensión onírica en la mayor parte del filme de Villenueve.

46) La evolución psicológica del personaje de K que nos da a pensar que puede ser humano en vez de replicante, algo diametralmente opuesto a lo que sucedía con el personaje de Deckard en la primera parte (un ser humano que nos sugerían que podía tratarse de un replicante).

47) La penúltima secuencia en la que, supuestamente, “muere” K, en donde vuelve a sonar el tema de la muerte de Roy, compuesto por Vangelis para la primera parte, como una especie de homenaje, y que resulta uno de los temas más añorados por los fans de la primera parte.

48) La publicidad encubierta que se va repitiendo a lo largo de la película y que hace referencia a marcas “filiales” de la propia película: Sony (es la propia productora del filme), Atari (es la productora del futuro videojuego) y alguna más, aunque es una práctica de marketing bastante controvertida, resulta hasta natural en la cinta.

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La bella estampa del holograma de Atari, proyectada entre unos edificios, es una de las marcas encubiertas dentro de Blade Runner 2049 con el que, además, Villeneuve compone un hermoso mural futurista.

49) Aunque esto no vaya implícito con la película per se, el obvio fracaso de taquilla que está obteniendo alrededor del mundo (de los 150 millones de presupuesto, a más de una semana desde su estreno, tan solo ha conseguido recaudar cerca de 100), al igual que su predecesora, esto le augura la categoría de filme de culto que, seguro, conseguirá muy pronto.

Los 2 grandes errores

1)  Aunque parezca mentira, Harrison Ford. A sus 75 años, Ford parece haber perdido “misteriosamente” sus capacidades interpretativas. Da igual que esté interpretando al pirata espacial Han Solo en El despertar de la Fuerza (2015, J. J. Abrams), al intrépido aventurero Indiana Jones en El reino de la calavera de cristal (2008, Steven Spielberg) o bien al ex-Blade Runner Rick Deckard en Blade Runner 2049: Harrison Ford hace de Harrison Ford en todos estos papeles. Exceptuando su irónica frase: “Sus ojos eran verdes” (marca de la casa “Harry”), la interpretación que brinda el actor durante el resto de la película resulta bastante prescindible.

«Los dos errores principales de Blade Runner 2049, a mi parecer, son, por un lado, la falta de interpretación de Harrison Ford y, por otro, la previsibilidad de algunas de las secuencias que parecen “robadas” descaradamente de otras películas.»

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Deckard (Harrison Ford) y su puñetero perro, casi lo peor de la película.

2) La previsibilidad de algunas escenas y la sensación de que parecen estar “robadas” descaradamente de otras películas del mismo u otros géneros, como, por ejemplo, Ghost (1990, Jerry Zucker) en la secuencia en la que Joi “usa” el cuerpo de una prostituta para (lo diremos finamente) hacer el amor con K es, en sí, la misma secuencia que cuando Sam (Patrick Swayze) “usa” el cuerpo de Oda Mae Brown (Whoopi Goldberg) en la película de 1990 dirigida por Zucker. O, para más inri, la relación amorosa que hay entre K y Joi parece fusilada de una película de bajo presupuesto del mismo género titulada Cherry 2000 (1987, Steve De Jarnatt), filme protagonizado por una jovencísima Melanie Griffith, donde se relata la misma relación entre un hombre y su “juguete” sexual.

En consecuencia decir que Blade Runner 2049, casi podría haber superado a la original (cosa que ya era casi imposible), de no haber sido por estos dos errores que, aunque se le pueden perdonar, pesan demasiado en el metraje filmado por Villenueve, el cual parece haber cumplido un sueño: “Cuando vi Blade Runner quedé impactado. La visión de Ridley Scott tocó muchas fibras. Pude reconocer inmediatamente el impacto que tendría en el mundo cinematográfico. Ahora, he recibido la maravillosa oportunidad de continuar la historia y dirigir Blade Runner 2049. ¡Muy bien, Denis: un 9 sobre 10!

25 años de «Indy IV». No, perdón: 9 años… No, 25… No, 9… ¿Fate of Atlantis» o «La calavera de cristal»?

04/09/2017 Texto: SAS 

«Fate of Atlantis se convirtió en un clásico de las aventuras gráficas, la cual se especuló, por aquella época, ser la cuarta parte de la saga de Indiana Jones…»

El primer “Indy IV”

En 1992, la empresa de videojuegos LucasArts, anteriormente LucasFilm Games (empresa del todopoderoso George Lucas, del que hemos hablado ya largo y tendido en este WordPress), desarrolló un videojuego del añorado género de las aventuras gráficas. Esta no fue otra de la que se especuló durante aquella época ser la cuarta parte de la saga del arqueólogo más famoso de la historia del cine: Indiana Jones.

Aquel videojuego fue, sin duda alguna, Indiana Jones and the Fate of Atlantis, una impresionante aventura escrita y dirigida por Hal Barwood, guionista colaborador en varios filmes dirigidos por Steven Spielberg como Loca evasión (The Sugarland Express, 1974) y Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977), que se convirtió en el videojuego del año y pasó a la historia como un clásico dentro del género de las aventuras gráficas. Pero, la historia real de “Indy IV” aún estaba por escribirse…

«El cómic de Fate of Atlantis se escribió en 1991; sin embargo, hasta 2008 no volvimos a ver a Harrison Ford enfudado como Indiana Jones en la gran pantalla…»

La adaptación en viñetas de Fate of Atlantis se hizo incluso un año antes que el videojuego, en 1991, de la mano creativa de Dan Barry, entre otros. El lápiz de Barry asentó el diseño inicial del mítico continente perdido de la Atlántida, así como presentó a los personajes principales de la historia como a la histriónica médium, Sophia Hapgood y al malvado oficial del Tercer Reich, Klaus Kerner.

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Arriba, portada del primer número de la adaptación de Fate of Atlantis al formato cómic de la mano de Dan Barry. Abajo izquierda, Hal Barwood, guionista del videojuego de Fate of Atlantis; abajo derecha David Koepp, el que firmara el guión oficial de “Indy IV” titulado Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.

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El segundo “Indy IV”

Aunque para ver la cuarta parte oficial de Indy tuvieron que pasar dieciséis años más: hasta 2008 no volvimos a ver a Harrison Ford (versión no-pixelada) enfundado en su chaqueta de piel, sombrero fedora y látigo de domador de fieras en la gran pantalla. De hecho, los esfuerzos para llevarlo de nuevo al cine comenzaron mucho antes. Fue precisamente en 1992, en plena fiebre de Fate of Atlantis, cuando muchos hubiésemos querido ver en la pantalla la adaptación al cine de la gran aventura de la Atlántida. Sin embargo, George Lucas estaba en pleno trabajo de concepción de un nuevo guión para el intrépido aventurero que, de hecho, le costó bastante tiempo de llevar a la gran pantalla.

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George Lucas (a la derecha) tuvo bastantes problemas con el director de la película Steven Spielberg (a la izquierda) a la hora de plantear el enfoque de la cinta de “Indy IV”.

El guión oficial de “Indy IV” nació en plena producción de la teleserie producida por George Lucas, Las aventuras del joven Indiana Jones (The Young Indiana Jones Chronicles, 1992). En uno de los episodios cancelados, Lucas pareció encontrar la inspiración perfecta para lo que él mismo calificó como “un argumento igual de fascinante que el del Arca Perdida…” Tal argumento hacía referencia ya al famoso cráneo de cristal y a unas criaturas extraterrestres: se tituló provisionalmente Indiana Jones and the Saucermen from Mars y fue escrito por Jeb Stuart. Pero este guión no pareció satisfacer ni a Harrison Ford ni a Steven Spielberg. Este último le dijo que no le apetecía volver a dirigir una cinta sobre extraterrestres después de haber dirigido tres a lo largo de su filmografía. Entonces Lucas, frustrado, comenzó con la preproducción de las precuelas de Star Wars, es decir, con los Episodios I, II y III, metiendo en el cajón el guión de “Indy IV” indefinidamente.

«En uno de los episodios cancelados de la teleserie sobre Las aventuras del joven Indiana Jones, Lucas pareció encontrar la inspiración perfecta para lo que él mismo calificó como “un argumento igual de fascinante que el del Arca Perdida…”»

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Portada de la primera temporada de Las aventuras del joven Indiana Jones, ilustrada por el artista Drew Struzan, donde nació la idea para la cuarta parte de la saga.

Hasta que no llegó el nuevo milenio, en 2000, el proyecto de “Indy IV” no resucitó. M. Night Shyamalan pretendió hacer una secuela del Arca Pedida, cosa que Lucas y Spielberg no le permitieron. Entonces, Lucas contrató a 3 guionistas diferentes, entre ellos a Frank Darabont, director de La Milla Verde (The Green Mile, 1999) para que cada uno hiciera su particular aproximación al guión de “Indy IV”. Spielberg le declaró a Lucas que el guión de Darabont era el mejor pero Lucas lo rechazó porque iba en contra del planteamiento del personaje. Nuevamente, el guión de “Indy IV” quedó suspendido hasta 2005, fecha en la que Jeff Nathanson lo abordó de nuevo bajo el prisma de Lucas y que, finalmente, firmaría David Koepp en 2006, presionado por Harrison Ford a acabar de escribirlo ese mismo año ante la amenaza de renuncia del actor al proyecto de “Indy IV”. Koepp lo escribió en el tiempo previsto titulándolo Indiana Jones y el destructor de mundos, título que fue reemplazado por Spielberg por el actual Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. El periplo de “Indy IV” había llegado finalmente a su fin.

Aciertos y errores de los dos “Indys IV”

«El mayor acierto de Fate of Atlantis fue su final épico en la hundida Atlántida, por contra, el mayor desastre del reino de la calavera de cristal sea quizás la secuencia de la nevera en la que Indy elude una bomba nuclear…»

Las dos versiones de “Indy IV”, tanto el videojuego de 1992 como el filme de 2008, no estuvieron exentas de aciertos ni de errores. El videojuego escrito y dirigido por Hal Barwood fue increíble para la época pero, por un lado, era demasiado megalómano en su forma narrativa. Habían 3 maneras diferentes de llegar al final: el modo equipo, el modo acción y el modo ingenio, según cómo queríamos que se desarrollara la aventura (recuerdo pasarme horas y horas intentándome pasar el juego en los tres modos sin écharle mano al libro de pistas… ¡era prácticamente imposible!) Pese a su dificultad, la historia era sencillamente una maravilla: ¡parecía realmente una película de la saga de Indiana Jones! Volvía a aparecer el entrañable cuidador del museo, Marcus Brody, tenía un villano temible como lo fue el comandante nazi Klaus Kerner y nuestra particular partner femenina, la médium Sophia Hapgood, conocida del pasado de Indy, le daba un contrapunto perfecto al argumento. El final del juego, donde se desarrollaba en la hundida Atlántida, fue lo mejor de la historia, algo realmente épico.

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Arriba, imagen del final de Fate of Atlantis, lo más impresionante del videojuego de 1992. Abajo, fotograma de la explosión nuclear de la película de La calavera de cristal, tras haberse salvado Indy gracias a una nevera, sin duda, lo peor de la película de 2008.

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«El guión de Koepp resulta lo suficientemente coherente con la época histórica que Lucas intentó captar para la película: los años 50 en Norteamérica fueron los años de la Guerra Fría por excelencia, y las historias de aliens y de OVNIS se pusieron totalmente en voga.»

Si pasamos a analizar la cuarta parte oficial de Indiana Jones, la del reino de la calavera de cristal, pese a ser una de las más criticadas de la saga, no está tan mal como al principio se dijo. El guión de Koepp resulta lo suficientemente coherente con la época histórica que Lucas intentó captar para la película: los años 50 en Norteamérica fueron los años de la Guerra Fría por excelencia, donde todo el mundo sospechaba de “todo el mundo”, valga la redundacia. El terror a que los rusos atacaran con armamento nuclear estaba a la orden del día, y las historias de aliens y de OVNIS se pusieron totalmente en voga. El mayor desastre que alberga la película sea quizás la parte de la nevera en la que Indy se oculta para eludir una bomba nuclear y esta sale disparada volando hacia el cielo. Tras ello, Indy, a su avanzada edad, sale vivito y coleando del refrigerador. Aunque hay cosas que ni tan siquiera Indiana Jones podría llegar a superar, por mucho que Spielberg, Lucas y Koepp nos quieran convencer de ello…

¿Quieres saber más sobre el fantástico universo de Indiana Jones? Nuestro WordPress hermano Friki Non Plus Ultra, ha preparado una entrada especial sobre este héroe simpar. Te animamos a leerla haciendo clic aquí mismo: “«Conseguidor» de antigüedades raras”: un breve repaso a los 9 McGuffins más frikis de la saga de Indiana Jones.

“A donde vamos no necesitamos carreteras…” 32 años de un clásico del cine moderno «Regreso al futuro».

22/07/2017 Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LAS PELÍCULAS.

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«Con los años he logrado entender al completo esta trilogía de la que el famoso científico Carl Sagan aseguró que son unas de las mejores películas que jamás se han filmado».

El mayor error que he cometido en mi vida fue ver Regreso al futuro IIBack to the Future II (1989, Robert Zemeckis) antes que la primera parte… Bueno, yo solo era un chaval de apenas 10 años que iba a ver una película que algún compañero del colegio me había recomendado encarecidamente. A pesar de que no me enteré de la mayor parte de la película (¿qué podía esperar?) me encantó dicho filme y, entonces, decidí poner remedio a mi terrible equivocación y alquilé en un videoclub de mi barrio (¿alguien recuerda lo que era eso… “piratillas” de internet…?) la primera Regreso al futuro, Back to the Future (1985, Robert Zemeckis) y, sólo entonces, pude entender algunas cosas: lo que mi pueril mente de chaval preadolescente de diez años pudo alcanzar. Con los años he ido revisitando periódicamente esta trilogía clásica de la ciencia ficción norteamericana y he logrado entenderla al completo, de la que el famoso científico Carl Sagan aseguró ser unas de las mejores películas que jamás se han filmado.

Regreso al futuro I, o cómo hubiese sido ir con mi padre al colegio

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El año natural del Marty McFly.

El resumen de la película es muy simple: un chaval de 17 años, que ha viajado accidentalmente al pasado en una máquina del tiempo, interfiriendo con sus propios progenitores, debe lograr que sus padres se enamoren para asegurar así su propia existencia. En resumen esa es la línea maestra del guión firmado por Bob Gale y Robert Zemeckis a cuatro manos. La idea se le ocurrió al propio Gale que, cierto día trasteando en el desván, encontró una fotografía de la graduación de su padre y este se preguntó: “¿Qué podría haber pasado si hubiese coincidido con mi padre en el instituto? ¿Hubiésemos sido amigos…?” A partir de aquí, Gale ideó una historia en el que su protagonista viaja al pasado e interfiere accidentalmente con sus padres, en donde su propia madre se enamoraba de él y, al mismo tiempo, se hacía amigo de su propio padre para poder salvarse a si mismo.

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Bob Gale y Robert Zemeckis (de izquierda a derecha), los padres de Regreso al futuro, conversando en 1985 durante el rodaje de la primera parte de la trilogía.

Era una idea magnífica pero ningún estudio quería hacerla: una de las principales razones, aunque parezca sorprendente, era porque resultaba demasiado blanda en comparación con las películas sobre adolescentes subiditas de contenido sexual que se estaban haciendo y que estaban triunfando por aquella época de principios de los ochenta como Los incorregibles albóndigasMeatballs (1979, Ivan Reitman) o Porky’s (1982, Bob Clark). Gale y Zemeckis hicieron por lo menos 40 intentos para llevarla a la pantalla, pero hasta que Zemeckis no obtuvo el éxito masivo con Tras el corazón verdeRomancing the Stone (1984, Robert Zemeckis), los estudios Universal no le dieron luz verde al proyecto de Regreso al futuro. Eso, y que Spielberg apostó siempre por el proyecto de los viajes en el tiempo de Gale y Zemeckis.

La moraleja de la historia está clara: todo lo que hagas en el pasado, te repercutirá en tu futuro. Cuando empieza el filme, George McFly, el padre de Marty, es el pelele de Biff: le redacta los informes en casa fuera del trabajo, le roba las cervezas, le coge el coche a George y se lo destroza… Marty observa, al viajar hacia el pasado, que cuando eran jóvenes sucedía exactamente lo mismo entre Biff y su padre: el joven Biff hacía que George le redactara los deberes del instituto, se aprovechaba de él, etc. Sólo cuando Marty viaja al pasado y consigue que su padre le plante cara a Biff, George arregla su futuro. Además, el George McFly del inicio del filme nunca apostó por él mismo: Marty descubre que cuando su padre era joven escribía historias de ciencia ficción y que, con el paso de los años, acabó por dejar. Pero, al acabar la primera parte de la trilogía, el George McFly que apostó por él mismo, edita su primera novela de ciencia ficción y (qué curioso) Biff acaba siendo su “sirviente”.

«La moraleja de Regreso al futuro I está clara: todo lo que hagas en el pasado, te repercutirá en tu futuro… Sólo cuando Marty viaja al pasado y consigue que su padre le plante cara a Biff, George arregla su futuro».

Regreso al futuro II, o cómo hacer una película sobre el futuro sin equivocarse demasiado 

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El futuro de Marty McFly.

Debido al enorme éxito que obtuvo la primera parte, los directivos de la Universal casi “obligaron” a los productores a hacer la segunda parte. Aunque Gale y Zemeckis tan sólo les pusieron una condición: poder filmar una tercera parte que se empezaría a rodar justo al acabar la segunda, algo que marcó un precedente en la industria cinematográfica. Universal aceptó y presupuestó las dos secuelas por 80 millones de dólares: 40 para cada una de ellas.

De hecho, a Zemeckis nunca le entusiasmó rodar el “futuro” porque, según el cineasta: “resultaba demasiado arriesgado hacer predicciones ya que, a la larga, pueden resultar descabelladas”. De todos modos, hubiese sido absurdo no hacerlo ya que tenían una oportunidad de oro y, además, la audiencia lo estaba esperando. Así pues, se volvió a reunir a todo el equipo técnico y al casting original para las dos secuelas. A todos menos a Crispin Glover, el actor que interpretó al padre de Marty McFly que, por desacuerdos con sus royalties, no participó en las secuelas. Glover exigía unas condiciones económicas que los productores no creyeron adecuadas para su estatus como actor. Así pues, Glover declinó la oferta y el guionista optó por matar al personaje.

«A Zemeckis le interesó más volver a 1955 para filmar la historia vista en la primera película desde otro ángulo, que filmar el “futuro” (pasado) de la Hill Valley de 2015».

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De izquierda a derecha: Christopher Lloyd (Doc Emmett Brown), el director de la cinta, Robert Zemeckis y Michael J. Fox (Marty McFly) en una fotografía de 1989 durante el rodaje de Regreso al futuro II en el ‘set’ de la Hill Valley del “futuro” 2015.

Lo que realmente le interesó a Zemeckis, más que filmar en el “futuro” (pasado) de la Hill Valley de 2015, fue volver al año 1955 para filmar la historia vista en la primera película desde otro ángulo, algo que marcó otro precedente en la historia, ya que esto no se había hecho anteriormente en ninguna otra película. Para ello, Zemeckis pidió a ILM (Industrial Light and Magic), la empresa que se encargó de los efectos especiales propiedad de George Lucas, que construyera la VistaGlide, una cámara especial para filmar en un mismo plano al mismo actor interactuando entre sí.

De hecho, ese es uno de los aspectos más interesantes de la historia que, esta vez, se centra en el personaje de Biff Tannen: el viejo Biff de 2015 descubre que Doc Brown inventó una máquina del tiempo y, en un momento de despiste de Marty y el científico, el antipático anciano usa el DeLorean para darse a sí mismo en el pasado 1955 un almanaque con los resultados de los últimos cincuenta años de toda clase de eventos deportivos. Eso hace que se cree un 1985 alternativo en donde Biff es un cruel multimillonario que gobierna Hill Valley a sus anchas y se casa con la madre de Marty. Además, también descubrimos que Biff mató a George McFly (así, Bob Gale arreglaría la ausencia de Glover en la película). Marty y Doc deben volver a 1955 para evitar que Biff logre su objetivo, aunque, al volver al pasado, nuestros protagonistas se encontrarán con alguna que otra paradoja temporal (curiosamente, el título en clave para la película fue Paradox, Paradoja en español).

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Las Nike Air MAG, con los “robo-cordones” que alucina Marty, al final se materializaron en 2011 pero sin los “robo-cordones”… ¡Lástima!

Al final, pese a que Zemeckis se mantenía reacio a filmar en el futuro porque no quería predecir ninguna burrada, predijo bastantes cosas como las tablets, las videollamadas o las gafas celulares que usa la hija de Marty McFly (atención: ¡interpretada por el mismo Michael J. Fox!). Los coches voladores, los aeropatines o las chaquetas que se secan solas son aún cosas del futuro real, mientras que la Pepsi Perfect o las Nike Air MAG se materializaron en honor de esta película.

Regreso al futuro III, o cómo viajar al salvaje Oeste americano y volver justo a tiempo

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El pasado de Marty McFly.

«El gran mérito de Regreso al futuro III quizás fuera que se hizo en una época (principios de los años 90) en que el género del western estaba pasado de moda en la gran pantalla».

Para el capítulo final de la trilogía, los productores ya sabían dónde (mejor dicho, cuándo) transcurriría esta película: en el salvaje Oeste americano de 1885. La elección fue, de hecho, del propio J. Fox. Durante la primera película, Gale y Zemeckis le preguntaron: “Oye, Michael: ¿a dónde te gustaría viajar si tuvieras el DeLorean de la película?” La respuesta del actor fue directa: “¡Al Oeste!” Así pues, todo el equipo se embarcó a hacer un western mientras aún estaban acabando de editar el segundo filme.

Lo cierto es que todo el equipo de las dos primeras entregas quería hacer un western: desde Michael J. Fox hasta Dean Cundey, el director de fotografía del filme, por no mencionar a los creadores originales de la saga Bob Gale y Robert Zemeckis. Según este último: “El Far West representa el Romanticismo Americano… Todo cineasta quiere hacer un western, de hecho teníamos un montón de especialistas dispuestos a convertirse en indios, vaqueros y soldados de la caballería montada para la tercera parte.” El gran mérito de Regreso al futuro III quizás fuera que se hizo en una época (principios de los años 90) en que el género del western estaba pasado de moda en la gran pantalla.

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Arriba, el equipo técnico de Regreso al futuro III rodando un plano con Christopher Lloyd y Michael J. Fox subidos “a lomos” del DeLorean. Abajo, el fotograma del mismo plano rodado en la fotografía superior en donde aparecen Doc y Marty intentando alcanzar los 120 km/h encima del DeLorean, arrastrado por un tropel de caballos.

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«En esta última, el protagonista de la función es Doc y el romance que surge entre él y Clara Clayton. Es este romance el que introduce dilemas morales muy interesantes en los personajes».

El gancho de la película, en esta ocasión, estuvo en que Emmett le envía una carta a Marty a través de un misterioso mensajero justo al final de la segunda parte en donde le dice a Marty que se encuentra sano y salvo en el lejano Oeste norteamericano. Pero, más adelante, se descubre que tras enviarle la misiva, Bufford Tannen, un antepasado de Biff, mató al científico por una deuda. Marty decide viajar con el DeLorean (oculto durante 70 años en una cueva) al viejo Oeste para salvar a Doc. El conflicto, en esta ocasión, está en el personaje del científico, que se enamora de una dama en apuros: la profesora Clara Clayton recién llegada a la Hill Valley de 1885.

Zemeckis explica cómo Marty, de hecho, no es el protagonista de ninguna de las películas de Regreso al futuro sino que actúa cual maestro de ceremonias de la trilogía fílmica: en la primera película es su padre, George McFly, el verdadero protagonista de la historia. En la segunda entrega, el protagonismo lo adquiere Biff, quien intenta beneficiarse de los viajes en el tiempo tan sólo para su provecho. En esta última, el protagonista de la función es Doc y el romance que surge entre él y Clara Clayton. Es este romance el que introduce dilemas morales muy interesantes en los personajes sobre si volver al futuro o bien quedarse en el pasado con el riesgo de poder morir en el intento.

«Sólo cuando el expresidente Ronald Reagan citó en un discurso sobre el estado de la Nación: “Llevémos a América hacia el futuro, donde no necesitemos carreteras…”, los productores de la saga se dieron cuenta del impacto que habían causado sus indelebles películas».

Además el guión firmado por Gale de nuevo, contenía la problemática de poder viajar al futuro: el depósito de gasolina del DeLorean fue alcanzado por una flecha india y los protagonistas no pueden repostar combustible. La única manera de alcanzar los 120 km/h para regresar al futuro es que una locomotora de vapor empuje del DeLorean a tal velocidad (cosa que no era tan fácil en aquellos tiempos de la Segunda Revolución Industrial). El climax de la película fue realmente soberbio con el DeLorean tirado por la locomotora mientras explotan los leños de colores a punto de despeñarse por un barranco. Por lo general, la tercera parte fue más aplaudida por la crítica que la segunda.

En resumen, esta trilogía ha permanecido como unas de las mejores películas de ciencia ficción que se han realizado jamás y han logrado aguantar estoicamente el paso del tiempo. En cierta ocasión, el expresidente Ronald Reagan dijo en un discurso sobre el estado de la Nación: “Llevémos a América hacia el futuro, donde no necesitemos carreteras…”, parafraseando a Doc durante el final del primer filme. Fue sólo entonces cuando los productores de la saga se dieron cuenta del impacto que habían causado sus indelebles películas.

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El póster que jamás se vio de Regreso al futuro III, original de Drew Struzan, el mago de las ilustraciones de los tres filmes. En este, el propio Struzan comenta que realizó dos carteles promocionales y que los productores (Gale y Zemeckis) eligieron el que Marty se ve ataviado como Clint Eastwood, descartándo el mítico disfraz de vaquero rosa con el átomo nuclear bordado en él.

Continúa en el WorPress de “Friki Non Plus Ultra”32 frikadas que seguramente no tenías ni idea sobre la trilogía de “Regreso al futuro”…

«“Hook”: 25 años de un clásico “maldito” de Spielberg».

27/12/2016  Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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«Por alguna extraña circunstancia, Hook marcó mi vida mucho más que otros grandes filmes de su director. Fue, quizás, la primera vez que me reconocí a mi mismo como espectador de cine, y aquel hecho tuvo un gran impacto en mi».

Este diciembre se han cumplido 25 años del estreno de una de las películas que más marcaron mi pubertad: Hook, el capitán Garfio (1991, Steven Spielberg). Fue el segundo filme que vi en el cine del gran realizador de Ohio con apenas 12 años. La fuerza de las imágenes rebosantes de fantasía dejaron una marcada impronta en aquel niño que, desde aquél preciso instante, empezó a mostrar interés por el arte cinematográfico. Años después estudié lenguaje audiovisual dentro de la carrera de Bellas Artes, quizá influenciado por el día en que vi Hook en aquella sala de cine ya desaparecida. Por alguna extraña circunstancia, la película marcó mi vida mucho más que otros grandes filmes de su director como Indiana Jones y la última cruzada (1989, Ídem) o Encuentros en la tercera fase (1977, Ídem). Fue, quizás, la primera vez que me reconocí a mi mismo como espectador de cine, y aquel hecho tuvo un gran impacto en mi.

El niño que no quería crecer (pero que creció)

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El desaparecido actor Robin Williams interpretó al niño que no quería crecer en la cinta de Spielberg. En la imagen, Peter Pan rodeado por los Niños Perdidos.

Hook cuenta, a grandes rasgos, la historia de Peter Pan, el niño que no quería crecer, que finalmente abandonó el País del Nunca Jamás para crecer y así poder ser padre, aunque hay muchos más temas en ella. Antes de esa idea, Spielberg abandonó a mediados de los ochenta el intento de adaptación del clásico de J. M. Barrie en un musical que iba a protagonizar Michael Jackson en leotardos (sic). Dicho musical (¡por suerte!) se canceló y, entonces, el guionista James V. Hart se hizo cargo del guión reescribiéndolo según la premisa que le dio por casualidad su propio hijo cuando este le preguntó: “Papá, ¿creció alguna vez Peter Pan?”. A partir de aquí, todo vino, nunca mejor dicho, volando. Spielberg volvió al proyecto, único realizador capaz de llevar a la gran pantalla la historia de Peter Pan. El mismo director reconocería: “Siempre me sentí como Peter Pan, ha sido muy difícil para mi crecer, de hecho soy una víctima del síndrome de Peter Pan”. Pero, además de esa línea argumental que, aparentemente, puede resultar algo simplona, se ocultan otras subtramas que enriquecen este memorable filme. El paso inexorable del tiempo está siempre de manifiesto en el personaje de Garfio, un hombre adulto que tampoco quiere crecer: detesta los relojes (es decir, el paso del tiempo), incluso tiene un “museo de relojes rotos” de famosos piratas que, en palabras del propio Garfio: “exhalaron su último tic-tac hace ya mucho tiempo”.

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El capitán James Garfio (Dustin Hoffman) inicia a Jack Banning (Charlie Korsmo) en la piratería regalándole su primer pendiente en forma de garfio.

El macguffin que hace avanzar la trama son precisamente los hijos de Peter Pan, secuestrados por el malvado capitán Garfio. Sin embargo Smee, el singular contramaestre de Garfio interpretado brillantemente por Bob Hoskins, va más allá sugiriéndole a su capitán que se vengue de Peter Pan haciendo que sus propios hijos le quieran. No le funciona con Maggie pero sí con Jack, que empieza a cogerle el gusto al mundo que le muestra el capitán Garfio. De hecho, si la película se titula “Hook” y no “Pan” es por algo. Garfio es el verdadero maestro de ceremonias de la función que le muestra a Jack Banning (el hijo de Peter Pan) lo cruel puede ser el mundo de los adultos y, entonces, le agasaja a regalos para comprar su afecto.

«Dustin Hoffman construye una interpretación memorable del famoso capitán Garfio plagado de dilemas existenciales».

A tenor de las actitudes ruines y mezquinas del capitán Garfio, Dustin Hoffman construye una interpretación memorable del famoso capitán de estilo victoriano. El momento “a lo Hamlet” de la película, en el que Garfio le pide a Smee que “no trate de deternerlo” cuando este empuña una arma para suicidarse, es uno de los mejores de la cinta. Esa secuencia histriónica muestra el carácter narcisista del capitán Garfio, plagado de dilemas existenciales y, además, pone de manifiesto la máxima de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” cuando el capitán recuerda al Peter Pan de antaño.

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Dustin Hoffman realiza una interpretación sobresaliente en Hook, con algunos momentos cuasi shakesperianos.

John Williams tocándome el alma

Sin duda alguna, uno de los recuerdos más fuertes que me dejó esta película fue la maravillosa banda sonora que compuso John Williams para acompañar emocionalmente las imágenes filmadas por Spielberg. La “suite”, como la calificó el propio Williams en el prólogo escrito para el libreto del disco, fue vibrante, fantasiosa, escalofriante y, en mayor parte, nostálgica. Las notas se sucedían una tras otra poniéndome los pelos de punta en aquella sala de cine mientras me tocaban el alma, sobre todo en los cortes “The Arrival of Tink and the Flight to Neverland”“You Are the Pan” o “Farewell Neverland”, piezas en donde Williams muestra su inconmesurable genio compositivo invocando musicalmente las musas que habitan en las regiones desconocidas de la psique humana. La “marcha de Garfio”, por contra, expuesta en “Presenting the Hook” es ora oscura, ora orquestral pero siempre majestuosa la cual hace un retrato musical perfecto del pérfido Capitán Garfio y manifiesta, por si fuera poco, la camaradería que hay entre los piratas que poblan el muelle de Nunca Jamás.

«Williams muestra su inconmesurable genio compositivo invocando musicalmente las musas que habitan en las regiones desconocidas de la psique humana en la “suite” de Hook vibrante, fantasiosa, escalofriante y, en mayor parte, nostálgica».

La banda sonora, una de las mejores para mi de las muchas que ha compuesto John Williams a lo largo de su dilatado trabajo de compositor de música para cine, estuvo nominada al Grammy en 1993 en la categoría de Mejor álbum de banda sonora original instrumental escrita para una película o televisión, perdiéndolo, a mi juicio injustamente, ante Howard Ashman y Alan Menken por la banda sonora de la película de animación de Disney “La Bella y la Bestia”. Además, Williams estuvo nominado al Óscar en la categoría de Mejor canción original por “When You’re Alone” escrita por Leslie Bricusse y entonada por la joven intérprete Amber Scott, premio que también se le escapó de las manos.

¿Una de las peores de Spielberg?

Pues resulta que, tras lo expuesto, una de las películas que más me han emocionado de la toda carrera cinematográfica Steven Spielberg, curiosamente se la considera como una de las “peores” dentro de su filmografía… La mayoría de la crítica la destripó en el momento de su estreno, y el tiempo aún no le ha sabido hacer justicia. De hecho, hace poco, tuve la desgracia de leer una reseña de lo más aborrecible en un libro titulado “29 miradas sobre Spielberg” escrita por el director Alberto Rodríguez. Al comprarme el libro con toda la ilusión del mundo por leer la reseña de un libro, se supone escrito por fans de las películas de Spielberg, me encontré con un texto desalmado, estúpido e irreverente en relación a Hook. Eso me demuestra dos cosas: la primera que las películas no las percibimos todos de la misma manera, y la segunda que el director Alberto Rodríguez es bastante corto de miras en relación con esta obra maestra de Steven Spielberg.

«Hook está considerada como una de las “peores” películas de la filmografía de Steven Spielberg, a pesar de ser una de las que más me han emocionado».

Roberts, Spielberg, Williams Watch Dailies on 'Hook' Set, 1991.

Spielberg junto a los actores Julia Roberts y Robin Williams en 1991 durante el rodaje de Hook que pasará a la historia injustamente como uno de sus grandes “fiascos”.

«Rogue One: rojo pasión por la “guerra de las galaxias”».

22/12/2016  Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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«Rogue One rescata lo que en mis recuerdos de adolescencia conservaba de la trilogía original de películas de “La guerra de las galaxias”».

Las dos “guerras” de las galaxias

Cuando aún era un jovenzuelo oía hablar de las películas de La guerra de las galaxias. A esa trilogía de películas (que, por aquel entonces, eran los episodios IVV y VI) se la conocía popularmente como la: “guerra de las galaxias”, así, en castellano. No fue hasta que se estrenaron los siguientes episodios (los “repudiados” III y III) que no se empezó a hablar a nivel social de la franquicia Star Wars (ahora ya, en inglés) como tal. ¿Y por qué digo esto? Por varias razones, la principal porque Rogue One: una historia de Star Wars, dirigida magistralmente por Gareth Edwards, rescata lo que en mis recuerdos de adolescencia conservaba de aquella antigua trilogía original de películas de La guerra de las galaxias. Y, en segundo lugar, por el hincapié en que Edwards hace del vocablo “guerra” en esta inolvidable película. Así pues, permítame el lector que me refiera a esta brillante cinta como “guerra de las galaxias” en lugar de “Star Wars”; espero que ahora tras lo expuesto, se note la dicotomía.

Tras la enorme decepción que tuve al ver el Episodio VII: El despertar de la Fuerza (la que dirigió torpemente J.J.Abrams el año pasado), ver Rogue One creo que ha sido una de las grandes experiencias de mi vida como espectador de cine… Cualquiera que lea esto podrá pensar que soy un exagerado, pero lo cierto es que Rogue One está al nivel de la “guerra de las galaxias” original.

«Parece ser que (hablando en argot galáctico), el joven “padawan” (Edwards) ha superado al viejo maestro (Lucas) y nos ha dejado quizá el episodio más vibrante de toda la saga desde El imperio contraataca (1980, Irwin Kershner)».

Las tropas imperiales terrestres defienden su base en el exótico planeta Scarif: esta es, sin duda, la secuencia más épica del filme de Edwards.

Me sabe mal decir esto porque creo que pocas personas entendieron que Lucas pretendió innovar dentro de su propio universo con las “malditas” precuelas pero, a tenor de lo visto en el VII, queda patente que tampoco fueron tan malas como muchos han dicho sobre ellas, aunque Rogue One las supera con creces. Parece ser que (hablando en argot galáctico) el joven “padawan” (Edwards) ha superado al viejo maestro (Lucas) y nos ha dejado quizá el episodio más vibrante de toda la saga desde El imperio contraataca (1980, Irwin Kershner). Las secuencias memorables aquí se cuentan por doquier: el asalto rebelde en las calles del poblado de Jedha, la escaramuza aérea en el lluvioso planeta Eadu antes del fusilamiento de los técnicos de la estrella de la muerte, la épica batalla espacial y terrestre de Scarif (¡oh, dios mío!: ¡del nivel de Endor vista en El retorno del Jedi dirigida por Richard Marquand en el año 1983!, ¡hace ya ni más ni menos que 33 años!) mientras que en El despertar de la Fuerza no recuerdo ni una sola escena de ese estilo tan épico… La historia viene firmada por el amplio conocedor de la saga galáctica John Knoll que, además de ser el máximo responsable de los efectos especiales del filme, ha escrito junto a Gary Whitta una historia impresionante guionizada por Chris Weitz y Tony Gilroy. Poco se pensaba Knoll cuando tímidamente presentó el borrador de Rogue One a la ejecutiva de Lucasfilm que se convertiría en la gran película que es ahora…

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John Knoll ha sido el genio de la historia y de los efectos especiales de Rogue One, ¡menuda responsabilidad! Realmente, lo ha bordado en ambos campos.

Los productores y el director de la película han pretendido darle una clara entonación bélica a esta nueva historia que se circunscribe entre los episodios III y IV, es decir, entre La venganza de los Sith (III), la trilogía de precuelas, y Una nueva esperanza (IV), la trilogía original, enlazándolas a la perfección.

Alma de metal: K-2SO

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Una de las grandes creaciones de este nuevo episodio derivado del universo de La guerra de las galaxias es, sin duda, K-2SO. Este es un robot imperial reprogramado por la Alianza Rebelde para infiltrarse en las tropas imperiales y, así, sustraerles información vital para sus  planes de sabotaje. El rol que desempeña el robot durante el filme es ese típico perfil cómico hollywoodiense a lo Danny DeVito o Joe Pesci, pero con alma de metal. Alan Tudyk (experto actor de doblaje mayormente para cine de animación y para videojuegos) se oculta tras los cables de este simpático y entrañable personaje que dejará huella en el universo “de las galaxias…” emulando al dorado y flemático C-3PO que interpretó el afable Anthony Daniels a lo largo de la saga y que, por cierto, también hace una breve aparición a modo de “cameo” en Rogue One.

Al fan, fan y al Gareth, Edwards

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Gareth Edwards, vestido de stormtrooper en el set de Rogue One, se reconoce a si mismo como un fan acérrimo de la saga.

Aunque, sin duda, el mayor acierto de la película es haber contratado a Gareth Edwards para hacerse cargo de la dirección del filme. Este tío se ha declarado como un fan acérrimo del universo creado por George Lucas, confesando que se ponía siempre las películas de la trilogía original de La guerra de las galaxias mientras desayunaba antes de ir al colegio. La propia productora de Lucasfilm, la veterana Kathleen Kennedy, ha declarado en relación a Gareth Edwards lo siguiente: «Lo bueno de Gareth, y lo bueno de los realizadores con los que estamos trabajando, es que todos son fans. Todos tienen una profunda conexión emocional con Star Wars. Eso es algo realmente importante cuando buscamos personas que vayan a dirigir estas películas. Estamos buscando cuidadores, personas que se preocupan y aceptan la responsabilidad de participar en la franquicia» algo que me parece cojonudo que hayan hecho, siempre respetando al padre original de la criatura, es decir, a George Lucas. Así que, ¿qué mejor solución que usar a alguien que siente verdadera pasión por esta increíble space opera? Edwards ha dicho que Lucas la ha visto y, ¡que le ha gustado! Cosa que no sucedió con el episodio dirigido por J.J. Abrams del que dijo que era demasiado «revival». Elegante eufemismo, di que sí, George…

«Gareth Edwards se ha declarado como un fan acérrimo del universo creado por George Lucas, ¿qué mejor solución que usar a alguien que siente verdadera pasión por esta increíble space opera

Ahora tan solo espero que el siguiente spin-off, que se centrará en seguir las aventuras del personaje de Han Solo, cuyo estreno se prevé para 2018, esté al nivel de esta maravillosa y sublime Rogue One.

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32 años después, surge la versión «femenina» (¿que no «feminista»?) de Cazafantasmas.

25/08/2016  Texto: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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A la izquierda: logo original de 1984 de los Cazafantasmas, a la derecha: logo diseñado por Kevin (Chris Hemsworth), el secretario “memo” de las nuevas Cazafantasmas. Los atributos exageradamente “grandes” de la fantasmina podrían considerarse como una clara muestra de “sexismo”, presente a lo largo del filme de Paul Feig.

¡Las chicas son guerreras! Esta expresión (popularizada en nuestro país por la mítica canción del grupo Coz, una de las más sonadas durante la época de “la movida madrileña”) parece estar totalmente en boga durante este 2016. Si bien a finales del año pasado asistimos a la revelación de una protagonista femenina para la nueva entrega de Star Wars Episodio VII: El despertar de la Fuerza (véase a Daisy Ridley en el personaje de Rey), ahora les toca el turno al elenco de mujeres seleccionadas por Paul Feig para resucitar el «fenómeno Cazafantasmas», que gozó de una gran popularidad durante los años ochenta. Pero este retorno no ha estado exento de polémica. Numerosos críticos cinematográficos y fans en general de la serie original, han tildado de “feminista” el retorno de dicho fenómeno. Paul Feig, el director de la función, no dudó en calificar a sus detractores de «misóginos» y de «gilipollas» en las páginas de la prestigiosa publicación The Hollywood Reporter.

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De izquierda a derecha: Harold Ramis (Dr. Egon Spengler), Ernie Hudson (Winston Zeddemore), Bill Murray (Dr. Peter Venkman) y Dan Aykroyd (Dr. Raymond Stantz) fotografiados en 1984, fueron los Cazafantasmas originales.

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De izquierda a derecha: Leslie Jones (Patty Tolan), Melissa McCarthy (Dra. Abby Yates), Kristen Wiig (Dra. Erin Gilbert) y Kate McKinnon (Dra. Jillian Holtzmann), fotografiadas en 2016 son las Cazafantasmas actuales.

«Numerosos críticos cinematográficos y fans en general de la serie original, han tildado de “feminista” el retorno del “fenómeno Cazafantasmas”, a lo que Paul Feig, el director de la función, no dudó en calificar a sus detractores de “misóginos” y de “gilipollas”».

¿«Feminismo» o «sexismo»? 

La verdad es que razón no le falta a Feig, aunque son varios los momentos del filme que rozan la frontera entre «feminismo» y lo que podría considerarse como «sexismo». La muestra más flagrante de este tono «sexista» son los momentos protagonizados por Kevin (interpretado por Chris “Thor” Hemsworth), un chico memo que se presenta para cubrir el puesto de oficinista de, en este caso, “las” Cazafantasmas. Hemsworth emula el papel de Louis Tully, el simpático contable que interpretó en la versión del 84 el magnífico actor Rick Moranis, prácticamente retirado de la escena de Hollywood. Decir que el pobre hace de “idiota” es poco… (¿es realmente necesario repetir el chiste de las gafas sin cristales todo el rato?). Kevin es lo peor de la película que se muestra al público como un “cachitas” usado por las chicas frecuentemente para sus bromitas y comentarios sexistas. ¡Claro que sí!, abusando del cliché de que los “guapos” siempre tienen que ser “tontos”… Además, a Kevin no le hace falta ni pasar por un proceso de selección: es contratado directamente por su formidable aspecto físico y sólo porque a todas las Cazafantasmas les hace “tilín”… Eso, sin duda, no beneficia al conjunto del filme que, por lo general, no es que esté tan mal.

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«Chris “Thor” Hemsworth interpreta al memo oficinista Kevin, usado frecuentemente como cliché “sexista”. Sin duda, de lo peor del filme».

Otros momentos susceptibles al «sexismo» podrían ser cuando Holtzmann chupa lascivamente su cañón de protones tras “cargarse” a un fantasma. También cuando el bobo de Kevin les muestra a las Cazafantasmas su “peculiar” logo de una fantasma con unos pechos exageradamente crecidos o cuando los decanos echan a Erin y a Abby respectivamente de sus universidades. ¿Por qué tienen que ser “hombres” los que ostentan lugares de poder en lugar de mujeres? Si realmente Paul Feig quería dar una visión positiva del feminismo quizá, con todo lo dicho, le puede haber salido todo lo contrario.

Cameos “a porrillo”

No obstante, la versión de Feig conserva la frescura y la espontaneidad en los diálogos de sus dos predecesoras escritas por los creadores originales de la serie: Dan Aykroyd y el fallecido Harold Ramis. Por cierto, hablando de sus creadores, a Aykroyd le ha encantado esta nueva versión à la femme de su clásico de los ochenta y la recomienda encarecidamente a todas sus amistades. A excepción del mencionado Moranis que declinó la oferta de reaparecer, todos los actores originales (incluso el fallecido Ramis) han hecho acto de presencia de una manera u otra en esta nueva versión. Aykroyd, el histriónico Dr. Ray Stantz en la original, aparece esta vez de malhumorado taxista. Ramis (el Dr. Egon Spengler) no aparece desde el más allá, sino en forma de busto en la universidad donde trabaja la Dra. Erin Gilbert. Bill Murray (que ha boicoteado siempre el proyecto de una tercera parte con los Cazafantasmas originales) aparece en esta versión de antipático Dr. Martin Heiss, reprobando el trabajo de las Cazafantasmas, y este acaba muerto por un demonio atrapado en la trampa-fantasmal al abrirla. Annie Potts, la flemática secretaria original, aparece en la recepción de un hotel. Sigourney Weaver, la frágil violonchelista Dana Barrett, reaparece como mentora de la Dra. Holtzmann al final del filme. Pero quizá el mejor cameo ha sido el de Ernie Hudson (el Cazafantasma negro de la original, Winston Zeddemore), que sale como el tío de Patty reclamándole su coche funerario convertido en el entrañable Ecto-1. A propósito del “Cazafantasma negro”, la comunidad afroamericana ha acusado también al filme de Feig de «racista» al mostrar de nuevo a las tres blancas Cazafantasmas como científicas y a la Cazafantasma negra como una simple trabajadora del metro… En fin, hablando en plata, que el bueno de Paul Feig se las ha tenido que “comer dobladas” con esta nueva versión de Cazafantasmas, aunque la película haya cubierto con los gastos y con las expectivas iniciales.  ¿Habrá en 2021 una secuela del reboot con Ghost Corps?

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«A uno de los creadores originales de la serie, Dan Aykroyd, le ha encantado esta nueva versión à la femme del clásico de los ochenta».

El Criticabrón#1: ‘Baby Davis’, anda, ‘Bette’ por ahí…

19/08/2016 Tomás Gallego

Tenemos el gran placer de hermanarnos con el blog personal de un colega de carrera de Bellas Artes: Tomás Gallego Santamarta, que hace unas críticas muy suyas sobre pelis y demás cultura friki. En este primer “hermanamiento”, El Criticabrón nos trae una revisión del clásico de Robert Aldrich, ¿Qué fue de Baby Jane?. ¡Muchas gracias y un gran saludo, Tumaket!. ¡Ah, y por muchos Criticabrones más juntos!

‘Baby Davis’, anda, ‘Bette’ por ahí…bette-davis-loca

 

«¡Ha! ¡Ha! ¡¡HA!! 76 años echándose unas risas: el Joker en el cine y en la TV».

18/08/2016 Texto por: SAS

«Creado en abril de 1940 para el primer cómic de Batman, el Joker se ha revelado como un perfecto antihéroe, un caramelo para el actor que lo interpreta.»

Romero, Nicholson, Hamill, Ledger, Leto. Estos cinco actores tienen un mismo denominador común: todos ellos han interpretado al villano más carismático de la historia del cine (con permiso de Lord Darth Vader): el Joker. Creado por Bob Kane, Bill Finger y Jerry Robinson en abril de 1940 para el primer cómic de Batman y publicado por DC comics, el Joker se ha revelado como un perfecto antihéroe. Es como un caramelo para el actor que lo interpreta, capaz de hacerlo valedor de la preciada estatuilla dorada como fue el caso de Heath Ledger (aunque de manera póstuma). En esta entrada, analizamos 5 visiones diferentes de un mismo personaje: el Príncipe Payaso del Crimen, el As de Bandidos o el Arlequín del Odio como también es conocido al Joker.

El gentleman latino: César Romero

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La primera encarnación del Joker fue la que hizo en la pequeña pantalla el actor neoyorquino de raíces cubanas César Julio Romero Jr. en la serie de los años 60. Más conocido como César Romero, él fue el único en poner las condiciones con el Joker. Romero, habituado a interpretar a “gentlemens” (lo que en España se conoce como “galanes”), se negó rotundamente a afeitarse su bigote para interpretar al famoso payaso, algo que cualquier actor accedería sin pensárselo dos veces para dar vida al Joker… La razón por la que se opuso tan férreamente en afeitárselo fue porque, según Romero, su mustache era lo que le daba personalidad como actor. Los productores de la serie accedieron pero a condición de que se lo maquillase. Romero encontró un territorio virgen con el Joker dotando al payaso de un histrionismo cómico muy fiel a las líneas maestras de Robinson, Finger y Kane y al tono humorístico de la teleserie.

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«Romero encontró un territorio virgen y dotó al payaso de un histrionismo cómico muy fiel a las líneas maestras de Robinson, Finger y Kane.»

El mafioso dandi: Jack Nicholson 

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El debut del Joker en terrenos cinematográficos vino de la mano del controvertido y oscarizado actor americano nacido en Nueva Jersey en 1937, Jack Nicholson. De hecho, antes de que Nicholson hiciera su magnífico trabajo con el rol del Joker, los actores de Hollywood se negaban a interpretar personajes basados en cómics ya que no estaba demasiado bien visto que un actor de renombre lo hiciese. Esto, repito, fue antes de que Nicholson diera vida al Joker de Tim Burton en 1989. La película de Burton, titulada Batman a secas, fue un hito en el momento de su estreno y estuvo influenciada parcialmente en las historietas La broma asesina de Alan Moore y Brian Bolland y en El retorno del caballero oscuro de Frank Miller. Sin embargo, Burton y el propio Nicholson hicieron contribuciones decisivas en esta particular versión expresionista del malvado payaso. La más importante quizás fue que el joven Joker asesinó a los padres de Batman cuando este era solo un niño y la manera de presentarse en el filme como un dandi mafioso, además de diletante artístico. Quizás la secuencia más memorable de Nicholson como Joker sea la que protagonizó junto a Kim Basinger en un museo-restaurante donde el Joker le da su peculiar toque artístico-destructivo a las obras de arte que allí se exhiben. Señalar, por último de este Joker, su poética y aterradora frase antes de cometer un crimen: “Dime, ¿has bailado alguna vez con el demonio a la luz de la luna?”.

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«Antes de que Nicholson hiciera su magnífico trabajo con el rol del Joker, los actores de Hollywood se negaban a interpretar personajes basados en cómics.»

El payaso animado: Mark Hamill

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La voz oficial de la versión animada del Joker se la puso el actor Mark Hamill, conocido mayoritariamente por interpretar al jedi Luke Skywalker en la primera trilogía de La guerra de las galaxias (la “buena” para muchos, es decir la comprendida entre los episodios IV y VI). Hamill ha sido la voz oficial del Joker desde 1992 en la primera serie de dibujos animados que se realizó para contar las aventuras del hombre murciélago titulada Batman: The Animated Series prolongada hasta 1994. Luego, volvió a ser la voz del Joker de 1997 a 1999 en The New Batman Adventures. Así mismo, volvió a repetir el rol del macabro payaso en 2000 en Batman Beyond. Hamill le ha proporcionado también su voz al Joker en numerosos videojuegos, el último de los cuales ha sido Batman: Arkham Knight en 2015. A pesar de su declarada admiración por ser el actor de doblaje oficial del Joker en su versión cartoon, Hamill ha ido anunciando desde 2009 que abandonaba el personaje del Joker, aunque este siempre ha vuelto para ponerle voz al bromista mafioso. “Nunca digas nunca”, clarificó Hamill en varias ocasiones para desmentir sus intentos de despedida con el Joker. Su estilo a la hora de interpretar al famoso Guasón (como es conocido en latinoamérica) fue similar al que hizo Romero en la serie de los años 60, pero Hamill le dió un matiz más sádico al Joker, versión César Romero. La carcajada entrecortada de Hamill poseía matices sombríos que llevaron al personaje a una dimensión aún más maléfica y que, sin duda, recogió Heath Legder en 2008 en la versión de Nolan para llevarlo a un estadio más perturbador. La última aportación de Hamill con el personaje fue recientemente en 2016, en el largometraje Batman: The Killing Joke, una adaptación animada del cómic clásico de Brian Bolland y Alan Moore.

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«La carcajada entrecortada de Hamill poseía matices sombríos que llevaron al personaje del Joker a una dimensión aún más maléfica.»

La personificación del caos: Heath Ledger

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Cuando todos creíamos que el mejor Joker de la historia lo había interpretado Nicholson, Christopher Nolan sorprendió a todo el mundo en 2008 con la secuela de Batman Begins, titulada The Dark Knight protagonizada por Christian Bale en el papel del murciélago enmascarado y el australiano Heath Ledger como Joker. El extraordinario papel que hizo Ledger como archienemigo de Batman le hicieron valedor del Oscar al mejor actor de reparto y al Globo de Oro. Ningún actor antes había conseguido tantas meritaciones por un rol de un personaje de cómic. Por desgracia, Ledger falleció antes de poder recoger sus merecidos premios, contribuyendo a augmentar la leyenda oscura en torno a ese Joker en particular. Dicen las malas lenguas que Ledger se recluyó solo en una habitación de hotel para construir su papel y medio enloqueció. Su versión del Joker distaba sustancialmente a la Nicholson ya que llevó al famoso payaso a límites insanos cercanos a la locura. De hecho, Ledger se expuso a algunas de las escenas más peligrosas de la película sin ningún miedo. Según los creadores de esta reinterpretación del personaje, el Joker de Ledger/Nolan fue una personificación del caos. Durante la película, el terrible payaso adquiere una dimensión de sociópata-anárquico-compulsivo capaz de cometer una atrocidad peor que en la anterior set piece. La escena del tête à tête en la comisaría entre Batman y el Joker, donde Ledger llega a estados de pura demencia será siempre la más recordada del filme de Nolan. Recuerdo personalmente estar en el cine agarrado a la butaca con el corazón encogido mientras veía actuar a Ledger en la que está considerada como una interpretación maestra del cine contemporáneo. Y como no, al igual que Nicholson, Ledger dejó otra frase para la historia: “¿Por qué tan serio?”.

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«Ledger llevó al famoso payaso a los límites de la locura siendo, según sus creadores, una personificación del caos.»

“Broda” Joker: Jared Leto

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Y llegamos a la última versión del As de Bandidos: Joker versión Jared Leto. En el Escuadrón suicida dirigida por David Ayer, versado director en cine dramático y bélico, el director de Fury se atreve con el género de superhéroes (o mejor dicho, de supervillanos). En esta primera incursión cinematográfica de la “liga de los malos extraordinarios de la DC”, se presenta a un Joker considerablemente diferente a lo que hicieron sus predecesores… La verdad es que Leto defiende bastante bien durante toda la función a un personaje de tal peso específico como lo es el Joker, pero sin duda, lo mejor del filme no recae en él sino en su homóloga criminal, Harley Quinn. La Dra. Harleen Francis Quinzel (interpretada por Margot Robbie) fue la psiquiatra del Joker en su internado en el manicomio de Arkham (más conocido en la serie de “Batman” como el Arkham Asylum) que queda prendida por la personalidad neurótica de su paciente y se enamora locamente de él. Es tal su amor descontrolado que accede a morir por él arrojándose al mismo bidón de ácido donde cayó y se desfiguró el payaso asesino. Lo cierto es que la tórrida historia de amor entre Quinn y el Joker es lo mejor de la peli de Ayer, pero aquí el Príncipe Payaso no pasa de ser un mero secundario. Sin embargo, fuentes cercanas al montaje de la película (y el propio Leto) aseguran que se eliminaron al menos 22 escenas del payaso en el montaje final de la película (!). Eso desvirtúa en demasía el trabajo de Leto en el filme de Ayer en cuyo caso su interpretación podría haber sido mucho mejor. De hecho, algunos fans han interpuesto demandas a la distribuidora de la película, Warner Bros., exigiendo un nuevo montaje con las escenas eliminadas del Joker. De todas formas, analizando en concreto el trabajo actoral de Leto en este montaje del filme, el actor ha dado forma, hasta ahora, a la versión más “gamberra” del Joker en la pantalla en donde Leto le imprime un carácter más pandillero aportándole al personaje del payaso un look rapero y unos modales marcadamente afroamericanos. A pesar de su esfuerzo interpretativo, de su tatuado y original aspecto y de su ortopédica sonrisa (y, por cierto, muy importante, de lo que el montaje nos ha enseñado), el Joker de Leto no está a la altura del que interpretó Ledger ni tan siquiera del que hizo Nicholson. No obstante, se augura que Leto volverá a encarnar al Joker en Justice League: Part I de Zack Snyder prevista para 2017. A pesar lo dicho, creo sinceramente que Jared Leto se merece un ostensible “bravo” tan solo por haberlo intentado porque quizás una futura versión extendida del filme, nos revele más cosas buenas de su trabajo con el Joker.

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«A pesar de su esfuerzo interpretativo, de su tatuado y original aspecto y de su ortopédica sonrisa, el Joker de Leto no está a la altura del que interpretó Ledger ni tan siquiera del que hizo Nicholson, aunque en el montaje final de la película se eliminaron 22 escenas del Joker.»

35 años de «En busca del arca perdida», éxitos y gazapos de un clásico del cine moderno.

12/06/2016 Texto por: SAS

¡¡ATENCIÓN: ADVERTENCIA IMPORTANTE DE SPOILERS!! ESTE ARTICULO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE PARTE DEL ARGUMENTO DE LA PELÍCULA.

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«Tuve que esperar a que el gobierno de España se decidera a aprobar la televisión privada para que conociera a uno de mis mayores héroes de toda mi vida: Indiana Jones».

La primera vez que la vi fue el 3 de marzo de 1990. Recuerdo el día porque lo acabo de buscar en Wikipedia, ya que fue cuando inauguraron “tu cadena amiga”, sí: Telecinco… Sé que tiene delito, pero yo en el 81, cuando se estrenó En busca del arca perdida, aún era un renacuajo de 2 años… Tuve que esperar pues a que el gobierno de España se decidera a aprobar la televisión privada en este país para que conociera a uno de mis mayores héroes de juventud y, en realidad, de toda mi vida: Indiana Jones.

Siguiendo el hilo de mis recuerdos, me veo a mi mismo con 11 años portando un sombrero de cartón, burda copia del fedora que porta Indy seductor en la película de Spielberg, imitando en mi propia habitación con la magnífica banda sonora de John Williams de fondo, todos los movimientos que hacía Harrison Ford con los dedos al robar el ídolo de los Hovitos. Me sabía hasta parte de los diálogos brillantemente escritos por el guionista de la función, Lawrence Kasdan: “¡Si entierro este reloj durante mil años en la arena del desierto, ya no tiene precio! Como el Arca, los hombres matarán por ella…” le espetaba René Belloq a Indy en un bar de El Cairo en una famosa escena del filme. Indy no le mira a la cara durante su monólogo, está destrozado por la supuesta muerte de Marion, su antigua novia y compañera de aventuras. La maestría de la historia parida por Spielberg, Lucas y Kasdan, radica en los magistrales puntos de giro que tiene el guion. Marion, finalmente, no está muerta, aparece de nuevo en la tienda de campaña de Belloq secuestrada, para sorpresa de Indy. El espectador entonces respira de alivio.

«La maestría de la historia parida por Spielberg, Lucas y Kasdan radica en los magistrales puntos de giro que tiene el guion».

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Marion e Indy, una pareja de cine.

De hecho, Marion e Indy, en toda mi cultura cinéfila (que tampoco es poca), para mi ha sido una de las mejores parejas de cine. Su historia de amor se ha ido construyendo a lo largo de los filmes de la saga (vimos al hijo de ambos, Mutt Williams en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Steven Spielberg, 2008) 27 años después). Marion, interpretada por la actriz Karen Allen, fue una apuesta personal de Spielberg ya que Sean Young, la famosa replicante de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) estuvo preseleccionada para el papel. Además, George Lucas, creador del personaje y productor ejecutivo de la película, tenía en mente al actor Tom Selleck para interpretar al famoso arqueólogo en vez de Harrison Ford. De hecho, fue Spielberg quien se ‘emperró’ con Ford mientras que Lucas fue reacio a su elección porque “no quería que se convirtiera en mi De Niro particular”. Selleck no pudo finalmente interpretar a Indiana Jones debido a que firmó un contrato con la cadena CBS para ejecutar el papel principal en la serie Magnum P.I. (1980-1988). Fue solo entonces cuando Lucas recapacitó la sugerencia de Spielberg.

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El rodaje estuvo lleno de anécdotas pero, sin duda, la más famosa fue la que rodeó la escena del anónimo espadachín de El Cairo que quiere enfrentarse a Indy con su sabre. La secuencia englobaba varios escenarios y múltiples tomas, pero ese día de rodaje, Harrison Ford sufría una horrible disentería y le fue imposible llevarla a cabo físicamente. Spielberg o Ford (la cosa no está aún clara) le dijo a Lucas: “Oye, lo único que se me ocurre para acabar de rodar esto hoy es que Indy saque su revólver y le pegue un tiro…”. Lucas y el equipo técnico respondieron a esto con enormes carcajadas, y así mismo se rodó siendo uno de los chistes más famosos de la saga. Aunque ahora, vista en perspectiva, la secuencia convierte a Indiana Jones en un asesino a sangre fría. De hecho, el espadachín no ataca a Indy, simplemente le muestra sus artes blandiendo su sabre.

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La escena del espadachín de El Cairo es prácticamente igual a la de Greedo y Han en La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977).

«En busca del arca perdida es, sin lugar a dudas, una de las más grandes producciones de todos los tiempos pero no está carente de graves fallos argumentales».

La secuencia parece marca de la casa “Lucasfilm”: es exactamente la misma que la polémica escena entre Han Solo y Greedo. Dejando a un lado la ‘chapucera’ versión restaurada de 1997, en la que le mueven la cabeza digitalmente, Solo mata a sangre fría al pobre Greedo. Aunque el alienígena lo amenaza con un láser, el discurso de Greedo le deja a entender a Han que quiere liquidar la recompensa para llevarlo ante Jabba. Este diálogo pone de manifiesto las intenciones pacíficas de Greedo, sin embargo, Han Solo se lo carga…

En resumidas cuentas, En busca del arca perdida es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas de su director y una de las más grandes producciones de todos los tiempos pero, como puso de manifiesto Amy Farrah Fowler en la estupenda serie The Big Bang Theory, no está carente de graves fallos argumentales ya que, con o sin la intervención de Indy, todos los nazis mueren al abrir el Arca. Touché Mr. Spielberg, Mr. Lucas y Mr. Kasdan…

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Amy Farrah Fowler puso de manifiestro graves incoherencias argumentales del filme de Spielberg.